Plantear objetivos claros, alcanzables y con sentido colectivo ayuda a mantener el equilibrio emocional, evita el estrés y favorece el bienestar mental, destacó especialista de la Facultad de Psicología de la UAS.
Culiacán, Sinaloa; enero de 2026.– Iniciar el año con metas realistas, a corto plazo y con una visión colectiva contribuye de manera significativa a fortalecer la salud mental y a prevenir la frustración, señaló el psicólogo universitario Ulises Armenta López, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El especialista explicó que los propósitos de vida funcionan como una guía para orientar decisiones personales y profesionales, dando sentido a las acciones cotidianas relacionadas con el estudio, el trabajo y el cuidado de la salud. Subrayó que el inicio de un nuevo año representa una oportunidad simbólica para reflexionar sobre lo vivido, evaluar avances y replantear objetivos para el 2026.
Indicó que este proceso puede entenderse como un “inventario de la salud mental”, en el que las personas se detienen a analizar su estado emocional, físico y social, así como a definir qué desean lograr y cómo quieren iniciar el nuevo ciclo anual.
Armenta López enfatizó que, para establecer metas, es fundamental hacer una pausa y reflexionar de manera objetiva sobre el presente, ya que los objetivos deben ser realistas y de corto plazo. De lo contrario, advirtió, las metas demasiado ambiciosas pueden generar frustración, estrés y desánimo cuando los resultados no son inmediatos.
Recomendó confiar en los recursos personales y sociales, avanzar paso a paso y no anticiparse en exceso, recordando que cada acción, por pequeña que parezca, contribuye al logro de objetivos a largo plazo. Asimismo, alertó sobre la procrastinación como un mecanismo de defensa frecuente, por lo que llamó a mantener el enfoque y pensar en la satisfacción que genera cumplir los propósitos establecidos.
Finalmente, el académico subrayó que las metas no deben concebirse únicamente desde lo individual, sino también desde una perspectiva colectiva, ya que las acciones personales impactan en la familia, el entorno laboral y la comunidad. En ese sentido, consideró necesario fortalecer una conciencia social basada en la empatía, el respeto y la solidaridad, especialmente ante el contexto actual.
