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Por Antonio Velázquez Zárate
Más allá del trabajo físico y técnico, que lleva a todo deportista a sacar lo mejor de sus habilidades, sumando las psicológicas; también llamadas de condición volitiva, tema para otra ocasión porque aunque no lo aborden mucho y tampoco lo valoren, es bien importante para el buen rendimiento de quienes cobran por practicar alguna disciplina; la condición de la estrategia, se suma a todo lo anterior y tiene mucho que ver con el material humano con el que se cuente.
El fútbol es un deporte que se decide en favor de quien anota más goles, no de quien tenga más tiempo la pelota en su poder, se supone que, quien más la tiene, su oportunidad de anotar es mayor, sin embargo, demostrado está que no siempre es así. Hay equipos diseñados para jugar teniendo su mayor virtud en defenderse bien, pero para ganar, en atacar mejor. Para ello se requieren jugadores con determinadas habilidades. En primer lugar contar con excelentes pasadores y en segundo lugar con elementos explosivos, muy rápidos y con buen criterio para definir de la mejor forma sus llegadas frente al marco.
Estamos totalmente de acuerdo en quienes analizaron el juego entre Dorados y Oaxaca. El equipo de Sinaloa, se sintió cómodo cediéndole la pelota al rival, pero apretándolo a partir de la media cancha. Le llaman presión alta que los equipos ejecutan principalmente desde la salida del rival, no fue el caso de Dorados cuyo trabajo defensivo de media cancha para atrás y aprovechando los espacios largos para lograr contra ataques casi siempre peligrosos, le dio buenos dividendos.
Nos quedó la impresión de que hubiesen caído más goles de no ser por la tendencia de varios de sus jugadores de conducir demasiado la pelota, de no entregarla o cederla a tiempo, en el momento adecuado. Nuestra gran pregunta es si Dorados apostará permanentemente por ese tipo de juego tanto en casa como de visitante, en el entendido de que cada rival tendrá diferente potencial y material humano para aprovechar la tenencia de la pelota de mejor forma que los oaxaqueños.
Davis Patiño movió algunas piezas, sin duda alguna le dio buen resultado. Nos gustó la dinámica del equipo, tanto en la marca como al desplegar sus líneas cuando atacaron, sin duda alguna que una buena arma fue su velocidad, este es un argumento potencialmente efectivo para ese tipo de estrategia. No se trata simplemente de balonazos y esperar la falla del rival, falla que en el tenis le llaman no atribuible al contrario por su acción, sino a una falla derivada totalmente de concentración o de falta de técnica tanto en el golpeo como de la recepción de la pelota, que los lleva a cometer errores no forzados.
La pregunta queda ahí. La veremos despejada en otro juego, tal vez el próximo y es que si un equipo lo diseñan para ceder la pelota y contraatacar ¿Qué rayos hará cuando se vea abajo en el marcador?. Sin duda alguna que los técnicos tienen que trabajar estrategias para cada caso, de ahí la importancia de contar con buenos relevos.
Nos vemos mañana
Antoniopvelazquez13@hotmail.com
