Por Antonio Velázquez Zárate
Pues nada, que el superclásico del fútbol mexicano subió de tono en muchos aspectos. En nuestra última entrega incluimos el calificativo de devaluado, expusimos las razones del porque desde el punto de vista estrictamente deportivo, derivado de la desigualdad de los planteles en los últimos años, pero para nada señalamos que el interés de los aficionados había venido a menos, la historia nos muestra que jamás ha importado la situación por la que pasan los equipos con más seguidores para que el público atiborre las tribunas.
Esta vez, el panorama no era diferente, el América en la parte alta de la tabla y el Guadalajara, casi en el sótano, situación que puso como gran favorito al equipo de Coapa. Chivas, con su nuevo proyecto, ha tenido buenos pasajes durante el torneo, pero no se le había visto tan sólido en la defensiva y mucho menos productivo en el ataque.
El alto mando, como debe de ser, estudió y muy bien planeó mejor el partido, partiendo de la base de primero de defenderse bien. Al inicio tuvo algunos problemas con el jugador francés Allan Saint-Maximini, cuya mayor virtud es la velocidad y fortaleza, tres ocasiones llegó a la línea de fondo, provocando serios peligros, pero Chivas corrigió muy bien esa situación a tal grano que la nueva estrella crema fue totalmente maniatada. Bastó con mejorar la presión de la doble marca para no darle la más mínima oportunidad, propiciando una serie de cambios del América y otros de Chivas, situación que volteó la balanza, especialmente luego de la anotación del Guadalajara.
Pese a la salida de Alvarado, el Rebaño Sagrado, no se salió del scrip, primero marcar bien y luego, sin ser dueño de la pelota, aprovechar el desajuste crema en media cancha para explotar los espacios y al contragolpe hacer otro gol. Sin duda alguna que la estrategia de Chivas a cargo de Gago, le comió el mandado a Jardine, a quien los cambios simplemente no le funcionaron.
Para Chivas, una bocanada de aire, pero habrá que ver todavía si este triunfo puede ser la vía de su despegue, jugará esta semana un pendiente contra Tigres. En cuanto al América, si bien perder un clásico es doloroso, creemos que tiene un plantel muy basto para continuar hacia otra liguilla. Otros técnicos, seguro que buscarán tomarle la medida a su nueva contratación, por lo que el América, tendrá que replantear como lograr que sacarle juego al francés.
Para terminar: como siempre, nos da gusto que, en el Rebaño Sagrado, continúen dándole oportunidad a jugadores de sus fuerzas básicas y que le tengan paciencia a este nuevo proyecto. Nada de campanas al vuelo, pero ganar un clásico en casa ajena debe ser motivante,
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