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Por Antonio Velázquez Zárate
El día de ayer en el último párrafo de nuestra entrega apuntamos lo siguiente: se nos terminó el tiempo, mañana abordaremos la polémica sobre el arbitraje de César Arturo Ramos. Aquí solo como avance lo que recordamos de sus propias palabras: “nosotros los árbitros, no vemos colores, nombres ni números”. En pocas palabras, la imparcialidad es producto de la objetividad. En (https://dialetnet.uniriojo.es) señala: la objetividad está desligada de los sentimientos y de la afinidad que una persona pueda tener con respecto a otro individuo, objeto o situación. La objetividad solo debe indicar aquello que es real y existente, es decir, que es imparcial.
Esto viene al caso por los comentarios vertidos no solo en los programas y resúmenes de los diversos programas deportivos, sino en el chat de los Futbolistas Sinaloenses, en relación con una acción suscitada durante el duelo entre Monterrey y León, de la jornada anterior, que de terminó con anotación de los regios por la vía del penal.
Debo apuntar, así en primera persona, que en esta tribuna hay vía libre para todas las expresiones, siempre y cuando sean respetuosas, sin denostar ni insultar a quienes no coinciden con diferentes puntos de vista. No es la primera ocasión que lo mencionamos y lo haremos cuantas veces sea necesario.
Arriba quedó bien claro cual es el concepto de la objetividad, quien la siga al pie de la letra, pueda o no tener la razón sobre su opinión, tendrá mucha más credibilidad que quienes por LA AFINIDAD A UNA PERSONA O A UN EQUIPO, incline la balanza de su comentario, sin despojarse de lo que César Arturo, nos comentó en una entrevista, de colores, nombres o números.
Mire usted, anteriormente, para nada era frecuente que un silbante tras una marcación se retractara por una posible equivocación, se veía que en ocasiones consultaban alguna decisión con los jueces de líneas; en la actualidad la llegada del VAR ha cambiado mucho las cosas y aún cuando siempre el árbitro principal continúa como autoridad absoluta, el apoyo del VAR es sin duda alguna valiosa herramienta de justicia, con todo y que pese a la tecnología, como humanos que son quienes están al cargo, pueden equivocarse, más que nada por la apreciación de determinada jugada, lo mismo que los árbitros, nos parece que ahora se trata de un trabajo en equipo para bien de este deporte.
Ahora vamos a lo de la jugada polémica: un jugador del León, cometió una falta sobre otro del Monterrey, como se comenta, efectivamente el defensor no toca la pelota, pero golpea con la rodilla al atacante regio. Claro penal, pero luego surge la duda, porque el juez de línea levantó su bandera para señalar un fuera de lugar, ahí entró el VAR en acción. ¿Su decisión?: el jugador estaba perfectamente habilitado y se mantuvo lo marcado por César Arturo.
Pero, resulta que en ese avance regio, previamente en media cancha, un jugador regio cometió clara falta sobre un rival, César Arturo, suponemos no la vio bien o no considero que fuera una falta. El VAR no entró en acción. ¿Coincidió con César Arturo? ¿No la captaron sus cámaras? ¿Era o no revisable? Vimos muchas veces la acción y en lo personal nuestra opinión es firme: hubo una falta previa. Pero no es todo, durante una acción anterior, el colombiano Medina le atizó un codazo en pleno rostro a un rival. ¿Y el VAR? Nada. Y otra: en un conato de bronca, César Arturo, prácticamente se convirtió en réferi de boxeo al interponerse entre los jugadores, sin darse cuenta de que Aguirre, del Monterrey, (perdón la palabra, pero no hay de otra), le dio a un joven leones un apretón en los huevos, ligero a no, solo el agraviado sabe, el caso es que mordió el pasto a causa del dolor y el VAR, también, bien gracias.
Semana a semana la Comisión de Árbitros se reúne para revisar el trabajo de todos los equipos arbitrales de los juegos, fallas y aciertos seguro se comentan, pero nada sale más allá del lugar donde sesionan, aunque cuando se trata de algo que se pueda salir de contexto, no les ha quedado más remedio en algunas ocasiones que aceptar los errores y hasta admitir alguna sanción.
Debemos pues, quienes opinamos, dejar por un lado lo que el concepto de lo objetivo señala, esto, desde luego, no quiere decir que seamos dueños de la verdad absoluta, podemos de igual manera ser los equivocados, pero no recurrimos a sentimentalismos ni preferencias.
Para finalizar: muchos sinaloenses en ese partido, dos del cuerpo arbitral, más tres jugadores, Moreno, Romo y Cota.
Antoniovelazquez13@hotmail.com
