*Pone sobre la mesa lo que él hizo por Culiacán en su larga trayectoria como boxeador
Redacción/Sateliteonline.mx
José Luis Velarde Cruz, conocido mundialmente como «El Chapito», se mantiene vigente en lo que será su última oportunidad para poder ingresar como Inmortal al Salón de La Fama al Mérito Municipal.
«El Chapito» Velarde, en cumplimiento a lo que establece el Reglamento del Salón de La Fama, «quemó» su última carta para en el rubro de Deportista Profesional (único candidato) quedar inscrito y ponerse ante el escrutinio del Comité de Selección y luego del Comité Elector y sean quienes lo conduzcan a formar parte del Recinto de los Inmortales.
«Me considero haber sido un deportista, primero amateur y luego profesional, que siempre se entregó en cuerpo y alma en cada segundo, pero sobre todo pensando en Culiacán, por esa primera razón de peso he buscado en cada oportunidad que los votantes se fijen bien en mi trabajo arriba y abajo del ring», expresó José Luis Velarde.
Y luego citó: «Desde luego que no se trata de una obsesión de mi parte, si no de asentar que Culiacán siempre fue mi prioridad».
Afirmó el ex pugilista y ahora convertido en un excelente promotor de esta disciplina hace escasos 20 años, que está consciente no haber obtenido un campeonato mundial, pero sí el haber enfrentado a monarcas del orbe sin estar en juego la diadema Universal de ellos
«Siempre luché por ganar, que no se pudo brincar al trono, es otra cosa, pero pelear contra Campeones Mundiales del momento en varias ocasiones no es nada fácil, es todo un proceso para llegar a ese momento. En otra disciplina es como acudir a un Mundial aunque no lo ganes; pero llegaste a esa importante etapa».
«El Chapito» Velarde fue un ídolo en su estancia como boxeador, llenaba arenas en esta ciudad, en el Distrito Federal y en otros países del mundo.
En su etapa enfrentó a lo mejor, nunca le sacó la vuelta a nadie, fue un fajador nato. Subía al ring decidido a todo sin importarle la superioridad ni calidad del exponente; dicho en otras palabras, fue un gladiador como pocos en su peso pequeño, pero que luchó como un gigante y que ahora dirime otro combate pero abajo del entarimado buscando ser escuchado y revisado de manera meticulosa.
