Por Francisco de Asís Solís
Sinaloa considerado como la entidad agrícola de México que ayuda en la alimentación de millones de mexicanos y nacionalizados; no ha podido detener el número de pobres.
En el 2016 ,se registraron más de 233 mil pobres con carencias entre moderadas a extremas.
Al primer trimestre del 2021, se estima que entre el medio rural y las cinco principales ciudades del estado, haya 300 mil personas de diversas edades y géneros femenino o masculino.
Es una tarea difícil, pero no imposible de resolver .
Cómo es posible que 300 mil personas que viven en territorio sinaloense algunos miles no tengan drenaje o falta de servicio de agua potable
Otros Miles , perdieron sus empleos al haber recortes en empresas por la Pandemia del Covid-19.
Aunque todos tienen acceso a ingerir alimentos y bebidas; directa o indirectamente con empleos informales, o por el apoyo de amigos o familiares.
Los embarazos inesperados entre adolescentes, menores de edad se ha convertido en una problemática que el gobierno de Sinaloa, resuelve en forma temporal, pero las parejas dejan de estudiar para empezar a trabajar sin derecho a seguridad social.

Estos adolescentes necesitan vivienda a la cual no tienen acceso por su edad y no estar en nómina y con penurias rentan casas o viven con sus padres o amigos.
Los divorcios o separaciones son frecuentes.
Las madres solteras en ocasiones se dedican a la prostitución y los jóvenes son contratados por la mafia como halcones o punteros y pocos como matones y luego ejecutados por saber demasiado.
Miles de personas de la tercera edad viven de los alimentos que les regalan hijos o nietos o vecinos .
Jóvenes que pierden el amor por la vida, al caer en el consumo de drogas y qué empiezan a delinquir para comprar cocaína o mariguana o fentinilo o cristal que son muy potentes que dañan sus cerebros o demás órganos del cuerpo humano.
Un Sinaloa con niños en situación de calle que al no encontrar familias que los adopten; en ocasiones son vendidos por personas sin escrúpulos.
Sinaloa, necesita un cambio con políticas públicas enfocadas al real combate a la pobreza, no solamente simulación.
