Columna Primer Bat
Por: Dr. Enrique García Villarreal
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Sateliteonline.mx
Tristemente, las luces del majestuoso ‘Tomás Oroz Gaytán’, hogar del único equipo tricampeón de la Liga de la Costa del Pacífico, los Yaquis de Ciudad Obregón (2010-2013), se apagaron para siempre para la afición cajemense un 18 de enero de 2016, cuando éstos fueran eliminados de la contienda por el título a manos de los Venados de Mazatlán en su propia casa. Después de concluida la temporada, la tribu Yaqui se mudaría para siempre del estadio hacia su actual hogar, el Nuevo Estadio Yaquis. Con ello, el también llamado ‘Coloso de la Colonia Guerrero’, inaugurado el jueves 8 de octubre de 1970 durante el Gobierno de Faustino Félix Serna (1967-1973), pasaría al terreno de los recuerdos, la nostalgia y la añoranza por días pasados.
El estadio, que actualmente cuenta con más de 50 años, fue testigo de grandes momentos deportivos, de varios campeonatos, de los juegos perfectos de Jesús Moreno y Joakim Soria, así como del recordado homerun del inmortal de Cooperstown y orgulloso portador de la casaca de los Yaquis en 1973, David Winfield – citado por los historiadores del béisbol como el homerun más largo jamás producido en este estadio –. En sus orígenes, el recinto Yaqui contaba con espacio para 10,000 personas, pero con el paso del tiempo se le llevaron a cabo diversas modificaciones, entre las cuales destacó el aumento de su capacidad en laterales, gradas, así como su gimnasio en el vestidor.
Fuentes señalan que el inmueble contaba con 330 pies (100m) en los jardines izquierdo y derecho y 400 pies (122m) en el jardín central, haciéndolo destacar como uno de los estadios más amplios de la Liga Mexicana del Pacífico. Como en las plazas de Mazatlán, Culiacán y Los Mochis, la catedral del béisbol de la tribu Yaqui comenzó a llevar el nombre de un individuo que no llegó a jugar béisbol de manera profesional: Don Tomás Oroz Gaytán. Una placa con su nombre sería revelada un 03 de octubre de 1973, a 9 meses del fallecimiento del distinguido caballero cajemense.

A pesar de que este recinto es parte del tejido social de Ciudad Obregón, quizás las jóvenes generaciones jamás hayan oído hablar del hombre detrás del nombre de Tomás Oroz Gaytán. Un ciudadano muy estimado en su comunidad, Tomás Oroz Gaytán fue un gran apasionado del rey de los deportes. Según nos informa el periodista Bernardo Elenes Habas, el cajemense fue practicante de este deporte durante su juventud, pero nunca llegó a ser profesional. Comenzó sus pasos como agricultor, y más tarde recibió el suficiente apoyo de la sociedad sonorense para desempeñarse en cargos públicos, entre los que destacó su papel como Tesorero del Estado de Sonora bajo el régimen de Faustino Félix Serna. Durante su gestión, el también llamado ‘Tesorero de Hierro’ – como lo conocían sus amigos – se encargó de apoyar al deporte de sus amores, presentando al Ejecutivo un magno proyecto con la finalidad de dedicar recursos del Estado para la construcción de estadios de béisbol en diferentes ciudades de Sonora. Fue así como llegaron a la entidad federativa más beisbolera de la República Mexicana – según Google Analytics – los estadios Héctor Espino de Hermosillo, Manuel ‘Ciclón’ Echeverría de Navojoa y el recinto que se encargaría de sustituir al Estadio Álvaro Obregón – la vieja casa de quienes fueran los Trigueros (1948-49) y posteriormente los Algodoneros (1948-1951) y los Yaquis (1952- ) de Ciudad Obregón, misma que sería demolida para ampliar las instalaciones del ITSON –. Gracias a Oroz Gaytán, los Yaquis contaron con un estadio más digno durante el comienzo de la actual Liga Mexicana del Pacífico.
Sin embargo, la vida del gran mecenas del béisbol se apagó de repente en los primeros días de Enero de 1973, cuando Oroz Gaytán se convirtiera en víctima de un accidente automovilístico mientras recorría los caminos del Valle del Yaqui. Con el propósito de honrar la memoria del distinguido cajemense y de agradecerle su labor de gran impulso al béisbol a lo largo del estado, las autoridades municipales decidieron imponerle su nombre a la entonces nueva casa de los Yaquis para pasar a conocerse como ‘Tomás Oroz Gaytán’. Los Yaquis le rendirían también homenaje con la conquista del título de la liga en la temporada de 1972-73 frente a los Mayos de Navojoa. El nombre del cajemense volvió a sonar fuerte en 2018, cuando el Gobierno de Sonora, encabezado por Claudia Pavlovich, inició una serie de desincorporaciones de bienes – entre ellos los estadios construidos gracias a la gestión de Oroz Gaytán en Ciudad Obregón y Hermosillo – para subsanar el quebranto económico del ISSTESON, heredado por la administración de Guillermo Padrés Elías.
Existieron planes para que el inmueble fuera puesto en subasta, para posteriormente ser demolido y dar espacio a alguna franquicia comercial – compartiendo así el triste destino de otros grandes estadios mexicanos como el legendario Parque Delta de la Ciudad de México –. Sin embargo, gracias a las gestiones de la inquebrantable hija de Oroz Gaytán, la Sra. María del Rosario Oroz, al igual que la de otros cajemenses interesados por salvaguardar su historia, se logró evitar que se realizara ese atentado contra los deportistas y contra la historia de la región. Nueva vida se le ha inyectado a la catedral beisbolera cajemense desde la llegada de un mandatario comprometido con el béisbol mexicano. Con el impulso dado al béisbol durante la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en 2019, el Gobierno Federal dio a conocer su plan para que el ‘Tomás Oroz Gaytán’, al igual que el ‘Héctor Espino’, y otros tres inmuebles del país – ubicados todos ellos en Sonora, Campeche, Veracruz y el Estado de México –, se convirtiera en academia deportiva.

De acuerdo con la información proporcionada por la Coordinación Ejecutiva de Bienes y Concesiones del Gobierno de Sonora y reproducidas por la periodista Alejandra Ávalos del periódico La Tribuna, el estadio, constituido por una superficie de 93 millones de metros cuadrados y valuado en 582 millones 302 mil pesos, fue comprado por el Gobierno Federal en mayo de 2019, cuando Édgar González, comisionado para la Promoción y Desarrollo del Béisbol en México dio inicio formal al proyecto. De esta manera, el estadio comenzó en 2021 a pasar por un proceso de transformación-reconstrucción para este propósito. Actualmente, la escuela sigue en construcción. A pesar de algunos retrasos en la entrega de la obra – prometida para el mes de mayo de 2022 –, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), presidida por Irán Roberto Robles Esquivel, asegura que el estadio/ escuela de béisbol estará listo el primer lunes de octubre del presente año.
El representante de esta dependencia anunció además que actualmente se cuenta con la inscripción de 2 grupos de 35 alumnos que se instalarán en la escuela, mismos que cursarán el Bachillerato Tecnolológico de Educación y Promoción Deportiva, mientras que se espera que en el próximo ciclo escolar la plantilla escolar se eleve a 140 – 70 de primer semestre y 70 de tercer semestre –. Gracias a estas gestiones, la comunidad sonorense se ha cerciorado de que la semilla sembrada hace tantas décadas por el ilustre agricultor aún siga dando frutos por muchos más años en la tierra sagrada de los Yaquis.
