Por Antonio Velázquez Zárate
Con el cuento de la novedad del fútbol lento, cuya actividad no para en Sagarpa desde que se convocó al primer duelo, dejamos en el camino el tema que denominamos “el juego de pelota”. Así mismo nos desviamos un poco para abrir aún más el abanico de la modalidad señalada, al comentar sobre el fútbol caminando de lo que dimos santo y seña, llegando a la conclusión de que es importante reglamentarlo, llámese como se llame, lento o caminando para que la gente que guste de continuar pateando la pelota se anime a integrarse a un equipo.
Como es común, muchos no damos nuestro brazo a torcer (lo escribo en singular por aquello de no citar ejemplos individuales), queremos continuar jugando a una edad en la que los que vienen abajo son más jóvenes, por lo tanto, el esfuerzo de los mayores no deja de tener sus riesgos. Existen muchos casos en las ligas de veteranos. en las que algunos jugadores se resisten a subir a la categoría inmediata para jugar con sus iguales de edad. Veremos pues como continúa el desarrollo del fútbol lento; por ahí se ha vuelto a hablar de una liga de prueba de practicar este bello deporte con ocho jugadores, en la mitad de una cancha normal. Esto no es novedad porque abundan ligas en Culiacán en el resto del estado y en todo el país, así es que para nada suena descabellado.
Bueno, en cuanto al tema del juego de pelota, desde que el ser humano, utilizó el pie para golpear un objeto en algún momento de la historia, se empezaron a divertir en tiempos libres, lo mismo que alanzar objetos con las manos, en ambos casos todo estaba encaminado hacia el fútbol y beisbol y desde luego a otras disciplinas atléticas.
En México, nuestros antepasados tuvieron su propio deporte, similares, pero con algunas versiones diferentes. Por estos lares se llamaba Ulama, deporte que se jugaba en un taste (cancha) larga, dividida en dos partes. Como periodista, nos tocó realizar un reportaje sobre el tema, aquí en Culiacán, hubo varias exhibiciones, pero se jugaba mucho en comunidades rurales. Recordamos al papá del voleibolista olímpico sinaloense. José Luis García, practicando este deporten golpeando una pelota de goma, del tamaño de una bola de boliche.
Durante nuestras vacaciones, aterrizamos en Quintana Roo y de ahí a Tulum. El hotel donde nos hospedamos, cuanta con una arena donde se llevó a cabo un espectáculo gratuito en donde se desarrolló el tema del pasado de nuestra historia desde la época prehispánica. En esos lugares de la cultura maya y en general en todas las que florecieron en el centro y sur de nuestro país, lo llamaban “juego de pelota”. Se practicaba en un área de casi el doble de una cancha de fútbol y en el medio, arriba a unos 5 metros un aro de cada lado por donde tenía que pasar la pelota para lo lograr un tanto. Algo, simplemente, casi imposible.
Imposible porque no se utilizaban para nada las manos, todo lo demás estaba permitido, como la pelota era de las mismas especificaciones del Ulama, golpearla con el pie para elevarla, del mismo modo era difícil elevarla. Pues bien, en ese evento se acondicionó una cancha para juego de pelota, más o menos del tamaño de una de basquetbol, con dos aros a unos tres metros de altura. Dos equipos de 8 jugadores cada uno, obvio, muy bien entrenados, porque durante la duración del duelo, hubo tres anotaciones, todas con golpe de cadera. Se requiere para su práctica, mucha fuerza y condición física.
Pero no fue todo, nos mostraron como los mayas jugaban también un deporte parecido al hockey sobre hielo o sobre pasto. Todos los jugadores con un bastón similar a los del mencionado deporte, golpeando, asi siempre al ras del piso la pelota de fuego, elevándola en ocasiones para un pase aéreo para tratar de depositarla en una enorme olla echa de piedra, algo así a un molcajete gigante.
El público, asombrado, desde luego incluida a mi familia, gritamos en ambos juegos cada anotación como si estuviésemos en el Estadio Azteca. En México pues, hubo juegos de pelota, muchos antes que naciera el fútbol. Así de sencillo. No hablamos de las consecuencias que tenían perder, porque se trata de versiones difíciles de comprobar, pese a que existen algunas pinturas rupestres muy explícitas en las ruinas de Chichen Itza.
Como ustedes pueden ver, el espíritu del periodista nunca muere; hace un año, dimos cuenta del Tour en el Santiago Bernabeu, y ahora de nos cebó ver un juego de fútbol caminando, pero a cambio, afortunadamente, encontramos el material que ustedes acaban de leer.
Antoniovelazquez13@hotmail
