*Un lugar en El Salón de la Fama Municipal
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Por Antonio Velázquez Zárate
No estamos inventando el hilo negro al señalar que en el fútbol como en otras disciplinas deportivas, la gente que trabaja para que las reglas de juego se cumplan a cabalidad, es piedra angular de un todo que permite a los actores competir bajo normas que lleven a buen término los enfrentamientos tanto a nivel de equipo como individual. En el caso del fútbol se les menciona como árbitros, pero popularmente se les llama también silbantes, nazarenos, más antes los hombres de negro, pero hoy como visten de todos colores, esto último pasó a la historia.
Adicionalmente, cuentan con elementos a los que oficialmente se les llama asistentes, pero en la jerga futbolística, también es recurrente mencionarlos como abanderados o jueces de línea y en el terreno profesional, ahora existe un tercer asistente a quien identificamos porque es el que levanta el cartelón luminoso para anunciar los cambios y tiempo agregado, aunque tienen otro tipo de funciones, como el control de las bancas y que los técnicos permanezcan dentro de su zona de mando. Más aun, ahora existen árbitros que son asignados al famoso VAR. Son pues contando a cuatro de estos, un total de 8 elementos que la Comisión de Arbitraje, envía a cada partido, Y le agregamos otro. En cada plaza, un silbante local, quien recibe el nombre de comisario.
Desde luego, se trata de un trabajo profesional, por lo que, todo mundo recibe su paga. En la primera división, el silbante titular gana por partido 40 mil pesos, libres de polvo y paja (lo de los impuestos es punto y aparte), los asistentes 25 mil pesos cada uno, los del VAR 12 mil pesos cada uno, el llamado cuarto árbitro 10 mil y el comisario 8 mil pesos. Desde luego, todo eso sale de los bolsillos de cada club. También debemos señalar, dos detalles más; los silbante con gafete de FIFA reciben un poco más y hacia abajo en divisiones inferiores, desde luego los salarios son menores, de tal manera que muchos no viven de ese trabajo, tienen que buscar otro tipo de ingresos.
¿Que a qué viene todo esto? Muy sencillo: quienes abrazan esta profesión y desean vivir plenamente de este trabajo, como es el caso de los árbitros de primera división, tienen un reto enorme, tan difícil como los que aspiran a convertirse en futbolistas profesionales. Bien sabemos que de mil jóvenes que llegan llenos de ilusiones, es mínimo el porcentaje que logra esa meta; pues bien, en el caso del arbitraje es exactamente lo mismo. Son pocos los elegidos. Y algo más: es probable que muchos opinen que los salarios con exagerados, tanto de jugadores como de árbitros. Al respecto hay un detalle muy importante; en ambos casos, sus carreras tienen un límite, en unos más que en otros, pero llega un momento en el que, por cuestiones físicas, tienen que decir adiós. No son los casos de un médico, arquitecto, periodista etc., etc.¸ cuyas carreras pueden durar toda su vida
En el caso de Sinaloa, como la lo hemos mencionado, hay un antes y un después de la aparición de César Arturo Ramos, cuya escuela ha sido inspiración y ejemplo para muchos niños y jóvenes de nuestra entidad. A la fecha, aparte de César Arturo, por cierto, recién nombrado el mejor árbitro de la temporada anterior, se han sumado, Rosario Ismael Peñuelas y Joaquín Vizcarra Armenta, ambos de Los Mochis, y de Guasave Rafael López Valle, de quien vimos la semana anterior, un trabajo impecable.
Pero no es todo. En la Liga de Expansión, trabajan Macario López, de Guamuchil, como central y Aarón Gómez Ruiz, como asistente; en la rama femenil, en la máxima categoría, Melanie Villacampo y Fernanda Márquez, quienes ya vivieron una final (Tigres-América), ambas de Culiacán. En la Liga Premiere, tiene un lugar Jesús Herrera, de Los Mochis. Finalmente, pero no menos importante tenemos a Figo López Valle, sí, hermano de Rafael e hijo del ex árbitro del mismo nombre, hoy director de la Prepa de la UAS de Guasave. Figo, fue laureado como la revelación del año por la Federación Mexicana de Fútbol. Su palmarés habla de que fue primero asistente en la tercera división, luego central, lo mismo en la segunda división, sub-18 y sub-14, nombrado en esta última como el mejor de la temporada anterior.
Todo esto nació años atrás por la integración de un grupo lidereado por Manuel Fabian Medina, cuya labor ha sido continuada de manera magistral por Geovani Ochoa, él es actual delegado de los árbitros profesionales de Sinaloa. La historia de ese grupo, ya la narramos meses atrás en este espacio.
En relación con el arbitraje un apunte final: en el Salón de la Fama Municipal de Culiacán, existe en un nicho un ex ampáyer de softbol, así es que en esta misma categoría deben ser contemplados los árbitros de fútbol. Ya se trabaja en ello, para proponer a una figura legendaria del arbitraje, nos referimos a Pablo Ordorica. Más de alguno pensaría en Aniceto Carrillo, pero somos de la idea de que esto debe ser en vida, aunque no estaría por demás otorgarle en su memoria un reconocimiento, solo para recordarlo que lo que fue: un pilar del arbitraje en Sinaloa.
Nos vemos mañana.
Antoniovelazquez13@hotmail.com
