-Solo tres años al frente del circuito
- Lo releva Salvador Escobar
- El último contrato con YouTube, sentencia de muerte
- Horacio López Díaz, el más longevo, con 15 años
Jorge Luis Telles Salazar
Carlos Manrique González ha sido uno de los presidentes más efímeros de la ahora llamada Liga Arco Mexicana del Pacífico. Relevó a Omar Canizales Soto a la conclusión de la edición 2022-2023 y renunció tres meses y días después de finalizada la 2024-2025. O sea: apenas tres campañas en total.
Esteban Pérez González fungió como titular del circuito invernal por solo una edición: la 1960-1961 y Rogelio Rodríguez Torres por dos; las dos primeras, casualmente. Octavio Luebbert Seldener fue presidente dos veces, pero no consecutivas: en 1961-1962 y en 1967-1968, ya cuando Tomateros de Culiacán formaba parte de la organización.
Manrique, solo tres, cuando la sede oficial de la liga ya se había mudado de la ciudad de Hermosillo a la de Guadalajara. Quien sabe ¿por qué? Pero, la verdad de las cosas, todo mundo dudaba de que fuese a hacer huesos viejos en la Liga Mexicana del Pacífico.
En contraparte, el viejón Horacio López Díaz – porque eso era: un verdadero y auténtico señorón – permaneció la friolera de 18 años (en dos etapas) y fue la muerte la que le quitó el bastón de mando en el circuito invernal. Le siguió Arturo León Lerma, con 15, antes de aceptar la oferta de los hermanos Mazón para ubicarse como presidente del club Naranjeros de Hermosillo. Su carrera en el mundo del beisbol la había iniciado, casualmente, como funcionario de los Mayos de Navojoa.
De León Lerma, por cierto, no quedaron buenos recuerdos en Culiacán, a pesar de que fue un buen presidente pues no por nada duró 15 temporadas al frente. La gente de Culiacán nunca olvidó que a principios de 1996 Culiacán y Hermosillo disputaban la sede de la Serie del Caribe de 1997, allá en la capital de Sonora.
Hubo cuatro rondas de votación y la cosa estaba igualada a cuatro, con los votos de Culiacán, Los Mochis, Guasave y Mazatlán, para Culiacán y para Hermosillo, los de Navojoa, Ciudad Obregón, Mexicali y Hermosillo, por supuesto. Agotadas las energías, tiempo y paciencia, Juan Manuel Ley (presidente de Tomateros) propuso que León Lerma desempatara a favor de Culiacán con su voto de calidad; pero León Lerma se negó en tono titubeante, a pesar de que Hermosillo ya tenía cuatro sedes en su haber: 1974, 1982, 1987 y 1992 y Culiacán, ninguna.
A cambio de ello, León Lerma decidió que el tema se resolvería con una moneda de a peso a tirarse como bolado y dejar todo en manos de la suerte. Así pasó y el poco ortodoxo método favoreció a Hermosillo. Aquí, la prensa hizo lo suyo. Colocó a León Lerma en la plaza pública y la porra lo saludaba, cuando se filtraba información en el sentido que el médico se asomaba por los pasillos del estadio “Angel Flores”, que ya no estaba ni tan viejo ni tan ruinoso, por cierto, gracias a la ayudadita del ingeniero Renato Vega Alvarado cuando gobernó Sinaloa.
López Díaz, en contraste, siempre tuvo buen cartel. Fue el que motivó a don Juan Ley Fong (su compadre) para incluir a Tomateros de Culiacán en la temporada 1965-1966 de la que se bautizó como Liga Sonora-Sinaloa, lo que sucedió en cuestión de días, allá por enero del 65. Horacio disfrutó como nadie el primer campeonato de la liga en Series del Caribe. En 1976, en República Dominicana. El único que le tocó, por cierto, como directivo de la organización.
Después de Horacio López Díaz y Arturo León Lerma vino Omar Canizales Soto, con 13 y el ex gobernador de Sinaloa, Renato Vega Alvarado, con 09. Otro presidente lo fue el capitán (aviador) Rafael Limón García, con 4 en total.
López Díaz, León Lerma, Renato Vega y Omar Canizales, estuvieron dentro de los parámetros esperados.
Ser presidente de la Liga Mexicana del Pacífico tiene su chiste, su glamour y una posición de corte internacional puesto que implica relaciones sociales, empresariales y hasta políticas, no solo con las naciones que forman parte de la Confederación de Ligas del Caribe sino hasta con los Estados Unidos, sede de la Major League Base Ball.
O sea: no se renuncia así nomás porque sí.
Hubo algo -y serio – en la salida del ingeniero Carlos Manrique y su historia de apenas tres temporadas al frente de la Liga Arco Mexicana del Pacífico.
La versión más coincidente nos lleva a los meses previos a la campaña 2024-2025, cuando Sky ya no quiso mas convenios con el circuito y se vinieron abajo los resultados de años anteriores, cuando todos los juegos, de todas las plazas, llegaban a los hogares de todos los aficionados al beisbol de todo el país.
La opción
Tras fracasar en sus intentos de negociación, tanto con Sky como con Mega Red, a Manrique solo le quedó una opción: YouTube.
Y la tomó.
Pero el fracaso fue descomunal.
La calidad en las transmisiones dejó mucho que desear, en todos los sentidos y todo lo ganado en temporadas anteriores -incluso en la de la pandemia- se perdió en una sola: la anterior.
Por eso se fue Manrique de la presidencia de la Liga y no por otras razones, según los que de esto conocen.
Y ya hay nuevo presidente.
Se llama Salvador Escobar Cornejo, con experiencias en empresas como Coca Cola, Grupo Modelo, TV Azteca y Grupo Orlegi.
Tiene lo que la liga requiere: experiencia en mercadotecnia, relaciones públicas y administración, independientemente de los conocimientos requeridos sobre la Liga Arco Mexicana del Pacifico, sus diez plazas y por supuesto sobre beisbol, materia de todo lo demás.
Que haya suerte.
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