La reducción de luz solar, factores hormonales y el componente emocional de las fiestas incrementan los casos de Trastorno Afectivo Estacional en mujeres y adultos jóvenes, señaló una especialista de la UAS.
Culiacán, Sinaloa.-Durante los meses de otoño e invierno, especialmente en diciembre, se registra un aumento en los síntomas del Trastorno Afectivo Estacional (TAE), condición que afecta con mayor frecuencia a mujeres y personas jóvenes de entre 18 y 30 años, advirtió la psicóloga Adilene Guadalupe Madrid Osuna, docente de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
La especialista explicó que este trastorno se manifiesta de forma cíclica en determinadas épocas del año y está estrechamente relacionado con cambios ambientales, como la disminución de la luz solar, así como con la carga emocional que acompaña a fechas significativas como las celebraciones decembrinas.
Entre los primeros síntomas se encuentran cansancio persistente, dolor de cabeza, apatía, falta de motivación y bajo rendimiento, los cuales pueden intensificarse si no se atienden, derivando en señales más severas como anhedonia, desesperanza y agotamiento emocional, similares a las del trastorno depresivo mayor.
Madrid Osuna señaló que el Trastorno Afectivo Estacional tiene un origen multifactorial, en el que influyen antecedentes familiares, predisposición genética, cambios hormonales —más frecuentes en mujeres— y factores geográficos, además del impacto biológico que provoca la menor exposición al sol.
Detalló que la reducción de luz solar disminuye la producción de vitamina D y serotonina, hormona clave en la regulación del estado de ánimo, mientras que aumenta la melatonina, lo que genera mayor somnolencia, fatiga y alteraciones en el ciclo de sueño.
La también coordinadora del Centro de Servicios Psicológicos a la Comunidad (Cespsic) exhortó a no normalizar ni minimizar estos síntomas y recomendó buscar atención profesional cuando las manifestaciones persisten o afectan la vida diaria.
Como medidas preventivas, sugirió mantener rutinas estables, realizar actividad física, exponerse a la luz natural, cuidar la alimentación, limitar el uso de pantallas durante la noche y priorizar el descanso adecuado.
