= Ya están asignadas las sedes de 2026, 2027, 2028 y 2029
= La capital de Sinaloa, son méritos sobrados para ello
= Aún no se registra una solicitud de manera oficial
= Avalan los éxitos de los torneos caribeños de 2001 y 2017
Jorge Luis Telles Salazar
El último ajuste en fechas y sedes para las próximas series del Caribe, abre la posibilidad de que Culiacán, nuestra ciudad, sea nuevamente un escenario de este acontecimiento, mucho antes de lo previsto: en 2030, para ser más exactos.
Culiacán ha sido sede en dos ocasiones: en 2001 y en 2017. En las dos veces, la organización ha sido ejemplar y un éxito en todos los aspectos, por añadidura.
De conformidad con el sistema rotativo implementado desde siempre por la Confederación de Ligas Invernales del Caribe, a la capital de Sinaloa le correspondería hasta el 2033; sin embargo, modificaciones recientes ubican a Culiacán en tesitura de convertirse en sede del torneo tres años antes de lo previsto.
Los ajustes obedecen a diferentes razones; la principal de ellas, las dificultades económicas de los países afiliados a la confederación para realizar el evento en la fecha de su asignación. También han existido motivos políticos y en fecha reciente la inclusión de Miami a la rotación, ciudad a la que se le ha otorgado nueva sede, frente al éxito impresionante que registró la del año pasado, justamente en el estadio de los Marlins de Florida.
Por lo pronto, ya hay cuatro fechas ocupadas:
-En 2026, Caracas y la Guaira, con ocho naciones participantes.
-En 2027, Hermosillo.
-En 2028, Miami.
Y:
-En 2029, San Juan Puerto Rico.
Bajo esta circunstancia, si la liga de República Dominicana organizó el torneo en 2022 y dado que los criterios de elección han sufrido modificaciones sumamente positivas, Culiacán estaría en todo su derecho de reclamar para si la Serie del Caribe de 2030, máxime después de los logros registrados tanto en 2001 como en 2017.
Oportuno recordar, que después de 2017 ya fueron sedes: Guadalajara, en 2018 -en calidad de emergente -; Mazatlán, en 2021; ahora Mexicali, en 2025 y Hermosillo lo será en 2027, lo que incrementa las posibilidades de Culiacán en ese sentido.
Hasta la fecha, el organismo que preside Juan Francisco Puello Herrera no se ha pronunciado al respecto.
Culiacán tampoco ha solicitado oficialmente la sede para el 2030.
Si lo hace en tiempo y forma -a través de la directiva de la Liga Arco Mexicana del Pacífico – seguramente su petición será aceptada por la vía de la unanimidad.
Culiacán ya no es, ni por asomo, la misma ciudad de 2001. Vamos, ni tan siquiera la de 2017. En la actualidad, su estadio Tomateros es de los mejores de México; su aeropuerto internacional, el más importante del Noroeste y por ende su conectividad aérea registra avances sustanciales; la infraestructura hotelera marca adelantos significativos y su mapa urbano nos muestra una ciudad pujante y en desarrollo.
¿Qué tenemos problemas en materia de seguridad?
Si los tenemos. Imposible de negarlos y también podríamos tener de otra naturaleza; pero no serán para siempre. En cualquier momento la ciudad volverá a la normalidad y su expectativa de progreso ofrecerá escenarios no vistos hasta el momento.
En suma: la capital de Sinaloa tiene todo para organizar, con éxito probado, la Serie del Caribe de 2030.
La sede será nuestra.
Sin duda.
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