Columna 90 Minutos
Por Antonio Velázquez Zárate
Cruz Azul y América, llevan muy buen ritmo, casi el mismo que la temporada anterior, cuando apenas vamos a la mitad del camino, se supone pues, que tendrán mucho tiempo por delante para ofrecer su mejor versión, como en general todos los equipos, pero mucho cuidado. En tiempos actuales todo es diferente, los directores técnicos deben de hacer excelente sinergia con sus preparadores físicos para lograr que sus jugadores se lesionen menos, pero que, al mismo tiempo, mejoren su rendimiento físico.
La verdad, no quisiéramos estar en los zapatos de preparador físico alguno, pues cuando en la actualidad tienen el apoyo de las ciencias de la salud y la tecnología, su trabajo debe ser en extremo cuidadoso. Seguro es que mucho más que antes, por aquello de que de pronto dada la contingencia los jugadores tienen que parar si son atacados por el virus, a todos ellos, es el trabajo del preparador físico es mucho más especial, se trata de atletas de alto rendimiento que regresan de una crisis que los frena en todos aspectos.
Pero hay mucho más.
Lo anterior lo señalamos porque la temporada anterior, ambos equipos mantuvieron excelente ritmo, pero al final de cuentas no les alcanzó para lograr su objetivo. El América, para muchos, llegó muy lejos y se encontró con la horma de su zapato, mientras que Cruz Azul, de plano no tiene perdón, pues tenía todo para llegar a la gran final.

Pero como dice la canción de José Alfredo Jiménez: lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Por lo que usted guste y quiera y si no invéntelo, ambos llegaron a etapa de liguilla con expectativas más altas, especialmente los cementeros. Luego de aquella final ante el América, en la que a segundos del final un autogol, producto de un remate del portero crema, Moisés Muñoz les significó, lo envió a tiempos extras y penales, la otra muy mala fue sin duda la recién pasada.
Al inicio del torneo, mal la pasó el equipo azul con ese par de derrotas y lo peor, no ofreciendo nada, pero, caray que cambios en los últimos partidos. Igual que el América, es un equipo bien balanceado, cien por ciento ofensivo, pero sin dar tregua en la marca y en el orden. Observe usted muy bien, si puede, como realizan el recorrido de sus líneas, así como “achican” la cancha, que requiere de un esfuerzo físico sostenido.
Pues bien, a eso nos referimos, a que los jugadores logren mantener ese ritmo, situación que solo es posible en la medida que no se lesionen o los ataque el virus. Falta la mitad del torneo, nada aún hay definido, pero no creemos que los llamados equipos fuertes, incluyendo al Monterrey, pese a sus pobres exhibiciones, dejen un “bajón” a tal grado que no alcancen la liguilla o por lo menos la repesca.
Más abajo, ya sabemos que, de Gallos de Querétaro para abajo, su objetivo es no pagar multa. Nos referimos a Mazatlán, Ciudad Juárez, San Luis y Atlas, por cierto, estos se verán las caras en un rato más. No mencionamos a Tijuana, porque por lo visto, tendrá buena temporada.
Ya que hablamos de Mazatlán, uno amigo personal y lector de muchos años nos habló para comentarnos que la semana anterior los comentaristas de TV Azteca, divulgaron algo sobre los viejos estadios, pues sí, pero resulta que tal y como lo escribí ese día en el reportaje sobre el estadio de la UAS. Ni duda cabe que escudriñan las redes, porque dieron cuenta exactamente de nuestros datos. Algo más, pecata minuta: no fue un nacional de amputad el juego en el coso universitario, sino un mundial. Gracias a Popo Ruiz y Pancito Paez, por la corrección.
Nos vemos mañana
