*La visita de César Arturo Ramos
Por Antonio Velázquez Zárate
Voy a tocar un tema que sí me importa a mí como periodista y a toda la gente en general. En este espacio abierto desde 1970, poco tocamos temas políticos que no raspen al deporte, pero ante lo que escuchamos de la gobernadora de la Ciudad de México, no nos queda más que lamentarnos por su comentario “bájenle dos rayitas” con mensaje a los medios de comunicación, en relación con la violencia que vive el país. Inferimos que con eso de “bájenle dos rayitas”, solicita a los periodistas a no hacer tanto escándalo por lo que sucede en el país. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad, el deber de hacerle llegar a la ciudadanía todo tipo de hechos cotidianos y desde luego, darles puntual seguimiento. Es algo que al gobierno no le conviene porque de “bajarle dos rayitas”, como dice, es para pretender disminuir la percepción de que la violencia va a la baja.
Por otra parte, el domingo, propios y extraños, es decir a quienes les gusta y no el fútbol americano, no solo nos prendimos con el juego sino por los espectáculos de antes de iniciarse y de mitad de tiempo. Especialmente este último, acaparó la atención de quienes solo dedicaron su tiempo para verlo, podrá o no gustar el estilo del actor principal Bud Buny, eso es cosa aparte, porque en general lo sobresaliente fue el espectáculo en general nunca visto en una Superbowl. Los analistas más reconocidos sobre el tema solo tuvieron elogios sobre lo que millones de personas fueron testigos. Y ¿saben qué?, quienes lo vimos por televisión lo apreciamos mucho mejor que los presentes en el estadio, pese a tener el espectáculo en vivo y en pantallas supergigantes, no lo apreciaron como nosotros. Por ahí leímos algo de lo que escribió el maestro Aldo Rodróguez, mejor explicado, imposible.
Bueno, y ahora al fútbol.
La semana pasada, como lo informamos en su momento, estuvo en Los Mochis, César Arturo Ramos Palazuelos, para dar una conferencia relacionada con el éxito. De acuerdo con nuestra oreja y ojos en esa ciudad, fue todo un éxito. Hubo situaciones previas a su visita que en un principio desorientaron a los interesados, como dicen por ahí, se les hizo bolas el engrudo, tanto así que tuvieron que cambiar de estrategia para que la organización aterrizara de la mejor manera, entre ello, cambiar la principal presentación del auditorio del IPN, que es muy pequeño, al Teatro Ingenio, que cuenta con un aforo para 1200 personas.
El evento fue patrocinado por comerciantes e instancias de gobierno para solventar los gastos de la visita de ahora mundialmente conocido árbitro mexicano que estará en su tercera copa del mundo. Contabilizamos más de 20 patrocinios, pero aparte para darle un plus a tan esperado evento, se solicitó a la gente que para obtener un pase donara un balón para las ligas infantiles, luego le cambiaron a una cuota de 350 pesos por persona que con lo que se comprarán balones para las ligas infantiles, luego entonces, su supone que pararán en manos de los equipos de niños la misma cantidad de tan preciado objeto de acuerdo con el aforo del teatro. No estaría nada mal que cuando se realice esa entrega se haga público. Las cuentas claras y el chocolate espeso, decía mi madre.
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