Que él tuvo mucho que ver en su carrera de boxeador y desde luego le dedica el que será Inmortal del Salón de La Fama al Mérito Municipal
David Velázquez Robles
José Luis Velarde Cruz en esta ocasión, pese a que se ‘fajó’ como lo hacía frente a sus oponentes cuando se los encontraba arriba del ring, se fue a la decisión final y esta le favoreció para ganar el combate más importante en su carrera, pues gracias al veredicto de los asistentes fue como obtuvo el privilegio de ser nominado como próximo integrante del Salón de La Fama al Mérito Municipal.
Y vaya que luchó, se lanzó a fondo y hubo de esperar el último vagón del trén; lo alcanzó y lo condujo al final feliz.
«No se cómo decírtelo, no lo puedo describir, no encuentro las palabras exactas, pero no me cambio por nada», expresó el popular «Chapito» Velarde, quien en su época de boxeador no le ‘sacó’ a nadie y enfrentó a lo más granado de esos tiempos, inclusive a campeones mundiales y, aunque nunca obtuvo un campeonato de esa índole, si el reconocimiento general por su enjundia y entrega como un guerrero culichi que siempre se mostró voluntarioso arriba del entarimado.
«Desde niño, sobre todo cuando me interesó el boxeo mi padre José Luis Velarde Carrazco estuvo a mi lado, con sus sabios consejos me fui abriendo camino en este rudo deporte al que nunca le ‘saqué’, agradezco a él todo lo que me enseñó en toda mi carrera y hasta el retiro», explicó quien fuera un ídolo de la fanaticada local que abarrotaba los escenarios donde él se presentaba.

«De mi padre aprendí lo más importante, ser una persona de bien, luego recibo el privilegio de que me enseñe el arte del boxeo que fue mi pasión, qué más puedo pedir en esta vida donde ahora me desempeño como entrenador? «.
El «Chapito» Velarde manifestó que él siguió incistiendo para un día estar en el Salón de La Fama porque sentía poseer los logros suficientes para hacerse beneficiario de ese privilegio y «por ello puedo decir gracias a los que estuvieron en el Comité de Selección y luego al Comité Elector para alcanzar el porcentaje de votos requeridos».
Más adelante asentó que siempre tratará de ser un ejemplo para quienes se abren camino en esta difícil profesión del boxeo «y estaré a la orden para cualquier consejo o duda y entregaré de mi lo mejor».
Obvio que no olvidará jamás a la figura de Inés Torres, quien fuera su manager, su guía, el que lo preparaba para encarar sus combates arriba del ring y a él le dice «gracias es poco, me quito el sombrero ante una persona de su talla, qué gusto me diera estuviera entre nosotros, pero allá dónde está, en el cielo, comparto todas mis alegrías e ilusiones».
Velarde Cruz también fue profeta en su tierra, pues tenía muchos seguidores en el marco de sus peleas en la arena coliseo en la Ciudad de México, pero sin duda lo más relevante es lo realizado y conseguido para la ciudad que lo vio trascender y triunfar: Culiacán.
