México, 5 de diciembre de 2024 .-La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) denunció formalmente ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) la negligente amputación de las manos de una hembra de mono saraguato, una especie en peligro de extinción. El incidente ocurrió en Balancán, Tabasco, tras un accidente con cables eléctricos sin recubrimiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La denuncia, presentada el 3 de diciembre en la Oficina de Representación de la Profepa en Sinaloa, exige investigar si el procedimiento médico cumplió con los protocolos establecidos por la Ley General de Vida Silvestre y evaluar posibles responsabilidades de funcionarios.
Ernesto Zazueta, presidente de AZCARM, enfatizó: «Es inaceptable que una especie en peligro sea sometida a un procedimiento irreversible sin garantizar el cumplimiento de estándares legales y técnicos. Exigimos una investigación exhaustiva para que este caso no quede impune y evitar decisiones arbitrarias que dañen nuestra fauna silvestre».
El mono saraguato sufrió una descarga eléctrica el 25 de noviembre al entrar en contacto con cables sin aislamiento. Dos días después, fue trasladado a la UMA «Los Susurros» en Chiapas, donde, según AZCARM, no contaban con recursos adecuados para atender la emergencia, lo que derivó en decisiones médicas precipitadas.
AZCARM advirtió que este tipo de accidentes no son casos aislados. Según Zazueta, cientos de animales silvestres, como águilas reales, guacamayas y pequeños mamíferos, mueren cada año por electrocución debido a la falta de aislamiento en cables que atraviesan hábitats naturales.
El presidente de AZCARM llamó a tomar acciones inmediatas, incluyendo:
- Realizar un mapeo de zonas con alta incidencia de electrocuciones.
- Exigir a la CFE el aislamiento de cables en áreas críticas.
- Instalar pasos aéreos especializados para fauna silvestre.
- Soterrar líneas eléctricas en reservas naturales.
«La pérdida de biodiversidad y el daño a los ecosistemas son costos ecológicos que no podemos seguir ignorando. Proteger a nuestra fauna silvestre es una responsabilidad compartida entre la CFE, las autoridades y la sociedad civil», concluyó Zazueta.
El caso del mono saraguato pone en evidencia la urgencia de acciones concretas para evitar que más animales sean víctimas de negligencia y falta de infraestructura adecuada.
