= Boletaje agotado, desde el domingo
= Apoyo impresionante para los guindas
= Serie campeonil arduamente disputada
= Dos equipos dignos finalistas
Jorge Luis Telles Salazar
Alrededor de 22 mil aficionados que se acomodarán en todos los rincones del estadio, constituirán el principal punto de apoyo para Tomateros de Culiacán a fin de que obtenga la victoria que le permita emparejar a tres victorias por bando la serie por el campeonato absoluto de la temporada 2024-2025 de la Liga Arco Mexicana del Pacífico. El boletaje está agotado, en su totalidad, desde la mañana del domingo próximo pasado.
Y es que, si bien es cierto que la localía -llámese estadio lleno a su máxima capacidad -no es un factor determinante, si es un punto de suma importancia, más en esta clase de situaciones, cuando la presión podría marcar diferencias en un momento dado, en cuanto al rendimiento de los dos equipos sobre el terreno de juego.
Ahora que en encuentros como este, la presión puede irse tanto para un lado como para el otro. Contra Tomateros porque se saben que no hay mañana para ellos; que es ahora y que solo hay una ruta disponible: ganar. Contra Charros de Jalisco porque ellos si tienen un mañana; pero que, con un manager de las características de Benjamín Gil, entenderán que una derrota en este sexto partido representará un golpe psicológico importante y al mismo tiempo sería una victoria altamente reanimante para Tomateros de Culiacán.
En fin.
La moneda aún está en el aire.
Con todavía dos opciones por delante, Charros de Jalisco está en ventaja de 3 triunfos contra 2 y uno más significará el titulo y la representación de México en la Serie del Caribe Mexicali-2025; pero Tomateros de Culiacán tendrá de su parte el jugar en casa y ante un público que les apoyará de manera incondicional desde el canto del “pley bol” y hasta el out 27.
Hay que subrayarlo: dos equipos sumamente parejos, departamento por departamento, como lo reflejan los marcadores de los cinco partidos jugados hasta el momento: todos, sin excepción, con diferencia de una carrera.
Así las cosas, como lo rezaba el clásico, la tarde de este martes todos los caminos conducirán al “Angel Flores”; perdón, al estadio Tomateros.
Por allá nos vemos.
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Y bueno.
Para ilustrarle amigo aficionado de lo equilibrado de ambos equipos, permítanos decirle lo siguiente:
Tomateros de Culiacán cuenta con cinco peloteros que batean por encima de los .250: Dwight Smith (.373), Efrén Navarro (.308), Rudy Martin (.305), Ramón Ríos (.293) y Joey Meneses (.250).
Charros de Jalisco también con cinco en esa circunstancia: Jack Mayfield (.367), Japhet Amador (.313), Michael Welansky (.283), Julián Ornelas (.280) y Billy Hamilton (.269).
En pitcheo, Tomateros tiene a cinco, por debajo de 3. 00 en carreras limpias admitidas: Manny Barreda (1. 78), David Reyes (2. 01), Stephen Nogosek (2. 40), Edgar Arredondo (2. 51) y Odrisamer Despaigne (2. 88).
Charros con cuatro: Jesús Cruz (1. 46), Alemao Hernández (1. 88), Omar Araujo (2. 08) y Manny Bañuelos (2. 36).
En la postemporada, Jalisco batea para .279 con 5 cuadrangulares; Culiacán, para .245, con dos leñazos de vuelta entera. Jalisco pitchea para 2. 87 de efectividad; Culiacán, para 2. 45.
Además de los artilleros ya citados, Charros dispone de Mateo Gil (.246), Ray Rodríguez (.231) y Donovan Casey (.214); Tomareros, de Cristian Santana (.241), Luis Verdugo (.190) y Esteban “Pony” Quiroz (.172).
Tan peligrosos y mortíferos como los que acumulan arriba de .250.
Así las cosas, amigo aficionado ¿más parejos? ¡Imposible…!
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A manera de colofón.
Recordarle amigo lector que no es primera ocasión en una serie final en la que Tomateros de Culiacán está en una situación similar y ha logrado salir adelante, lo que refuerza la teoría de que nada está escrito todavía y trae a nuestra mente la clásica sentencia del legendario Yogui Berra: “esto se acaba hasta que se acaba”.
En enero de 2021, por ejemplo, Tomateros fue a Hermosillo en desventaja de 2-3 en la serie final y gano allá los dos restantes para proclamarse campeón; lo mismo hizo en 1985, en Mexicali, al arrebatarle los dos juegos finales a los Aguilas de aquella ciudad.
La circunstancia de hoy, sin embargo, es única.
Nunca antes, en una final, Tomateros había regresado a su parque abajo en la serie en proporción de 2-3, condimento adicional para el guisado.
Y sus últimas series finales han resultado no aptas para cardiacos: en 2022 (hace apenas tres años), fueron a Guadalajara, 2-3 abajo, la igualaron a 3 pero perdieron el definitivo; en 2020, aquí en Culiacán, cayeron en el sexto ante Mazatlán; pero triunfaron en el séptimo y en 2018 fueron a Navojoa con delantera de 3-2, sucumbieron en el sexto; pero ganaron el séptimo.
Y así.
Si ya de por si jugar una serie final resulta una experiencia inolvidable para todo pelotero; ganarla, debe ser todavía mucho mejor.
¿Y sabe usted qué? ¡Si se puede!
Ya lo verá.
