Por Francisco de Asís Solís Reátiga
Culiacán, Sinaloa, a 07 de abril de 2021.-Tengo 5 años observando y escuchando el comportamiento de decenas de jóvenes en diversos hogares a los cuales asisto con frecuencia por amistad. Y he llegado a la conclusión de que son unos «analfabetas emocionales».
Así como ellos llaman o nombran analfabetas digitales a las personas de la tercera edad, les contesto con esta nueva denominación «analfabetas emocionales».
Doy mis razones o mas bien me baso en observaciones por más de un lustro.
A sus padres y en especial a sus mamás; nunca o casi nunca les profesan unas palabras de amor o cariño.
Prevalece el desamor o la apatía emocional.
Están inmersos en el uso por más de 10 horas de sus computadoras y celulares y se olvidan de sus tareas domésticas como trapear, barrer, lavar los trastes, hacer mandados o alimentar a sus mascotas.
Qué les pasa a estos niños y adolescentes!!??…
De dónde les proviene esa apatía de comunicación con sus padres o madres solteras?
Están poseídos o absortos en celulares o computadoras !??.

Son interrogantes que las autoridades de salud o los organismos deben responder.
Desde 1959 está la carta de los derechos humanos de los niños y adolescentes y, quién defiende a los padres de su desinterés hacia ellos de niños y niñas!!?.
Nunca escuchamos un «te quiero mami» o un «te amo papi».
Nunca o en forma ocasional vimos un abrazo hacia papá o mamá.
Puras exigencias, qué cómprame un celular, un tenis, una gorra del América, de los Tomateros de Culiacán.
Hasta bicicleta, motocicleta o un auto piden los de clase media.
Qué sociedad hemos creado y qué consecuencias tendrá en el futuro inmediato.
Y no hablamos de niños groseros o irreverentes.
Está rota la comunicación y el amor por parte de infantes y jóvenes.
Lo repito son: «analfabetas emocionales».
Y quizás también funcionales.
En ellos tampoco hay compromiso espiritual o con Dios.
Muchos de ellos, dicen que Dios no existe.
Que es un invento de la iglesia católica para dominar al hombre o sea los humanos y captar su dinero.
Aman más a sus mascotas, que a sus padres.
