Por Antonio Velázquez Zárate
Caray, en lo personal tardé buen rato como iniciar esta entrega. Me nace apuntar que con la mano en el corazón y con el alma en el limbo, dubitativo, podría solo apuntar: adiós amigo Santos Venegas. Pero no, este personaje para mí y seguramente para muchos merece recordarlo por su nobleza y generosidad, pero no generosidad material, sino por su entrega a todos tipo de labores. Se entregaba a ellas con y sin retribución económica. En el medio futbolero, fue de todo, desde jugador, pasando por aguador, pinta campos, fue algo así como mil usos, porque pintaba casas. Impermeabilizaba y en general le entraba a casi todos para ganarse la vida.
Como vivía por los rumbos de mí casa, con frecuencia llegaba siempre en su bicicleta, tocaba el timbre para ver si no se me ofrecía algo. En ocasiones requería sus servicios y si se plano había algo que no estaba dentro de su competencia, me daba opciones de dónde y quien podría sacarme del apuro.
Lo vi ayer por última ocasión en el estadio de la UAS poco antes de iniciar la “careada”. Andaba a todo lo que daba junto con Mey Díaz, poniendo un poco de orden por el desorden que dejamos en el evento del domingo anterior. Ya no supe más de él hasta hoy por la mañana al despertar y ver en mi teléfono la fatal noticia. Un cafre del volante le quitó la vida a solo unas cuantas cuadras del universitario.
Desde mi punto de vista, por lo menos para quienes por muchos años convivimos con él, especialmente los equipos de la UAS de veteranos, será un personaje insustituible. De sus anécdotas bien se puede escribir un libro. Adiós amigo.
La vida pues continua.
En cuanto al duelo de ida entre Monterrey y América, en lo personal los dos quedaron a deber, fue un juego muy trabado de mucha marca y entrega física, resuelto finalmente por una genialidad de Funes Mori en tiempo de reposición, cuando casi el América, que lucho por muchos minutos con un hombre menos por la expulsión de Córdoba, casi se sale con la cuya.
Mire usted, a estas alturas y más en una final, ningún técnico improvisa, eso sería solo en caso extremo. Los técnicos elaboran su propio librito. Definen, entre muchas otras cosas, quien durante el juego será el tirador de un penal, quien será el que ejecute un tiro libre por izquierda por derecha y de acuerdo a la distancia. También saben como modificar y con quien en caso de una expulsión, esto de manera especial de media cancha para atrás, porque d entro de la estrategia siempre será primero que el rival no haga daño.
Nos gustó sobremanera la actitud asumida por las Aguilas, para nada dejaron totalmente la iniciativa total al rival. Desde luego que con la expulsión de Córdoba y obligado por las circunstancias, Herrera realizó cambios con bastante sentido, en primer lugar para lo que ya comentamos: contener la avalancha rayadas, pero al mismo tiempo dejó abierta la posibilidad de hacer daño.
Por su parte los regios o rayados, también desde nuestro punto de vista, pelota y allegar más frente al marco, les faltó ese gramo para el kilo, más aun por tener un hombre de ventaja en el campo, pero la genialidad de Funes Mori, terminó por hacerle justicia a un equipo que hizo más para ofender y ganar que el rival, un rival que ni por asomo está muerto, vamos, ni en la lona, solo lastimado. Tendrá dos sensibles bajas, sobre todo la de Córdoba, cuyo dinamismo le aporta mucho a la generación ofensiva del equipo.
Para finalizar: vaya actuación del VAR. Ahí, una mujer se fajó en serio los pantalones.
Nos vemos mañana.
Antoniovelazquez13@hotmail.com
