Luis Quiroz
Nueva York; 7 de abril de 2026. Si bien la ONU no se juega su vida totalmente con la elección de su dirigente general, si tiene que ver otros focos rojos. Entre ellos el financiamiento; su mediación de paz. Ya nada volverá a ser como antes; la elección de este 2026 debe de llevar al organismo a ver nuevos horizontes, a tocar lo menos que se pueda también la corrupción, refiere El País.
Todos estos puntos se antojan difíciles de llevarse a cabo. Prácticamente, nunca se han hecho.
Hay que recordar que la ONU tiene boca y pies, pero en muchas ocasiones » no tiene manos «.
