El hígado graso de origen metabólico afecta aproximadamente al 40% de la población mexicana, mientras que entre las personas con diabetes tipo 2 su presencia puede alcanzar hasta el 80%, advirtió Ramón Antonio Ruelas Estrada, médico residente del CIDOCS de la UAS.
El especialista señaló que uno de los principales riesgos es que el padecimiento puede avanzar silenciosamente hasta provocar complicaciones graves. Sedentarismo, obesidad, resistencia a la insulina y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados figuran entre los factores que pueden incrementar el riesgo.
La recomendación es reforzar la prevención, mantener hábitos saludables y acudir a revisiones médicas, especialmente en personas con diabetes, hipertensión o sobrepeso. Una detección oportuna puede ayudar a evitar que el daño hepático progrese.
Ruelas Estrada destacó que actualmente existen herramientas para evaluar el riesgo y alternativas de tratamiento, pero insistió en que la detección temprana sigue siendo fundamental.
