Por Antonio Velázquez Zárate
“Haiga sido como haiga sido”, Diego Armando Maradona, le dejó la vara muy alta al nuevo técnico de los Dorados de Sinaloa José Guadalupe Cruz, quien en su segunda etapa con el Gran Pez, tiene ahora una misión totalmente diferente a la anterior. Cuando tuvo en sus manos al equipo de Sinaloa, le tocó bailar con la más fea: evitar el descenso del equipo, situación que no se dio. Hoy se trata de llevarlo al ascenso.
Mire usted, lo de Maradona, simplemente se veía venir. Producto de situaciones de su pasado, relacionadas con lo futbolístico y con lo extra cancha, han deteriorado su salud, situación que a simple vista se le nota. Esto lo llevó a llegar tarde en la temporada anterior y ahora lo orillaron a dejar todo lo relacionado con el fútbol, porque su prioridad atender su salud. La presión de dirigir un equipo profesional no es cosa mínima, menos aun cuando está en manos de un personaje como el argentino. Sol y sombra de una figura que brilló con luz propia en las canchas, pero que fuera de ella lo llevaron por caminos equivocados con consecuencias que salta a la vista y que aún son motivo de seguimiento médico, más allá del desgaste que le provocó la práctica de este deporte.
No pocos cuestionamos la contratación de Diego, en este aspecto fuimos la mayoría, tal vez todos aun cuando mencionamos la frase “darle el beneficio de la duda”. Como técnico, entre otros frentes, pasó por la mismísima selección de Argentina, el resultado fue un rotundo fracaso, lo mismo que en otros equipos cuyo mando tomó en el llamado viejo mundo. Razones pues para dudar de su capacidad, él mismo las puso en la mesa.
Desparpajado como lo fue en la cancha y como lo ha sido fuera de ella, criticado hasta por su forma de vestir, esto último como técnico, creemos que con justa razón, fue sin embargo en cuanto a resultados una inversión positiva en cuanto a logro de objetivos, si bien no se llegó a la meta, que era el ascenso, no cabe la menor duda que sus números dejaron constancia de que su presencia fue positiva. Nadie, absolutamente nadie puede objetar lo anterior, lo demuestran el hecho de calificar a dos liguillas al hilo y al mismo número de finales.
En el deporte finalmente cuentan los resultados, sin importar como se haya obtenido y si no pregúntenselo al “Tuca” Ferreti, a quien criticamos mucho por su filosofía futbolística, pero tan efectiva que siempre ha tenido a los Tigres entre los mejores equipos de México.
En cuanto a los éxitos de Diego con los Dorados, en la primera campaña llegó a un equipo hundido entre los últimos sitios, prácticamente desahuciado. Aquí es donde la polémica se desató, porque muchos críticos argumentaron que sus auxiliares técnicos fueron realmente lo que dictaban como debía accionar el equipo, que él era solo un motivador. Así con todo y esas dudas, llegó a su primer final, tuvo al rival contra la pared, pero la historia usted ya la conoce, los cambios simplemente no le dieron resultado.
Para el segundo torneo, otra vez lo mismo o casi lo mismo, la diferencia fue que sus anteriores auxiliares se fueron y llegaron otros de menor jerarquía. Nuevamente apareció Diego cuando el equipo navegaba en lo profundo de la tabla, pero como si tuviese una varita mágica, lo hizo reaccionar, ya hubo manifestaciones sobre sus auxiliares en el sentido de que eran ellos los que determinaban como jugar y a quien alinear.
¿Fue solo la actitud motivadora de Diego la clave para levantar al equipo, para sacarlo dela barranca?. En lo personal, no estamos de acuerdo. Conociendo como se cuece el arroz en este deporte, no es posible que solo con el aspecto motivacional se haga a un equipo triunfador. Suma todo, preparación física y táctica. De otra forma todos contratarían a técnicos cuya principal virtud fuera el aspecto motivacional, repetimos se trata de un punto muy importante que todo técnico debe tener, lo mismo que auxiliares a nivel de cancha en las gradas los apoyen con sus puntos de vista, todos los clubes del mundo así trabajan, pero finalmente el responsable de tomar las decisiones es el técnico en jefe.
Así es que “haiga sido como haiga sido”, Maradona le dejó al “profe” Cruz la vara muy, pero muy alta, quien según sus declaraciones, dijo que llevará al equipo a la máxima división. De este técnico, nadie duda de su capacidad, como todos, ha tenido muchos éxitos y también tropiezos, pero pocos se atreven a asegurar lograr el máximo objetivo: llegar a la meta.
Nos vemos mañana.antoniovelazquez13hotmail.com
