= Lo sustituye el suplente, Omar López Campos
= Por lo que resta del periodo extraordinario
= Representaba el vital voto 86 para el Senado
= Concentración en Culiacán por el informe de CSP
= La generación 71-76 de egresados de la ECA-UAS
Jorge Luis Telles Salazar
Las cosas como son:
Cierto, Enrique Inzunza Cazarez solicitó licencia para separarse de su cargo como senador de la República; pero es conveniente aclarar que solo será por un par de días. Esto para aplicar en las sesiones extraordinarias de jueves 28 y viernes 29 de mayo, en las que se abordarán reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relacionadas directamente con el proceso electoral en puerta.
Su lugar, en estos instantes, lo ocupa ya su suplente, el arquitecto Omar López Campos, quien, por su parte, también tuvo que dimitir temporalmente a su responsabilidad como secretario del Bienestar del gobierno del Estado, para poder ser elegible para el cargo, aunque sea en forma provisional.
Lo ponemos en contexto, amigo lector: MoReNa y aliados aprobarán tales modificaciones, sin embargo en tratándose de asuntos constitucionales requieren del voto a favor de las dos terceras partes de la cámara senatorial. Es decir: una mayoría calificada, equivalente a 86 senadores.
Sin Enrique Inzunza -que no se ha presentado a sesión desde el momento en que detonó el problema que todos conocemos – MoReNa unicamente cuenta con 85, votación insuficiente para sacar adelante una reforma constitucional. Por momentos, el más alto de todos los mandos meditó en la posibilidad de convocar al sinaloense; pero ya vinieron reflexiones colegiadas de otro tipo y se optó mejor por convocar al suplente.
Asi, desde las 11: 00 horas de este jueves, 28 de mayo, Omar López Campos es uno de los tres representantes de Sinaloa en la cámara alta del Congreso de la Unión y está ya más que listo para entrar en acción.
Y MoReNa y aliados ya tiene los 86 votos necesarios para aprobar la nueva reforma constitucional, si algo verdaderamente excepcional no sucede en el curso de las próximas horas.
Pendientes.
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Y bueno.
Por respeto a uno mismo, a los lectores, al equilibrio y a la objetividad -que debería ser nuestro juramento de Hipócrates – las cosas deben abordarse con estas características, ajenas a fobias ajenas y sin intereses personales de ninguna índole.
Esto viene a cuento porque fueron mucho más los medios de comunicación que dieron como definitiva la salida de Enrique Inzunza del Senado de la República, cuando estaba más que claro -comprobado y verificado – que se trataba de una licencia por un par de días y que en algún momento volverá a su responsabilidad.
Incluso, más de alguno lo trepó a un avión y lo mandó de inmediato a las cortes de Nueva York. La misma aeronave, seguramente, en la que trasladaron a Rubén Rocha a Rusia, cuando el mar de especulaciones en torno a su paradero.
Y no se trata de defender a Inzunza, ni mucho menos, sino simplemente a promover el ejercicio de un periodismo prudente, responsable y profesional, en tiempos en los que obrar en sentido contrario, no representa beneficio alguno para una entidad, que, como la nuestra, pelea tenazmente por el liderato de todos los departamentos de la inseguridad nacional.
Esto, por un lado.
Por otro, en la redacción del documento presentado ante la mesa directiva de la cámara de Senadores, Inzunza utilizó un termino que acaparó notablemente la atención, más por curiosidad que por otra cosa: licencia condigna.
¿Qué es una licencia condigna?
De acuerdo a nuestras indagaciones en los medios tradicionales no es un término legal común; pero que quiere decir que es “merecida, justa y proporcional al mérito de quien lo recibe”, cosa que se interpreta -salvo mejor opinión – como un reconocimiento a quien lo sustituirá legalmente en la cámara de Senadores: Omar López Campos.
De nada.
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En tanto.
Confirmar, por otro lado, que, además de la capital del país, Culiacán será una de las sedes que replicarán el acto de informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, programado para las 10: 00 horas del domingo venidero, en el Monumento a la Revolución, allá en la gran ciudad de México, donde de lo único que se habla, a toda hora y en todo lugar, es del próximo campeonato mundial de futbol.
Ya la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde está dedicada al cien por ciento a la organización del acto, al que se esperan contingentes de los 20 municipios de la entidad. O sea, del tipo multitudinario.
Hay que aclarar que se trata de un evento con solo un personaje estelar, único y nada más: la presidenta Sheinbaum.
Bajo esta circunstancia, resulta estéril especular en que durante su desarrollo se produzcan expresiones de otra naturaleza, como podrían ser, por ejemplo, manifestaciones de apoyo al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya o alguna de las otras personalidades involucradas en el tema que es sobradamente de su conocimiento, amigo lector.
Así de sencillo.
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Por otro lado.
Evidentemente que sumar 50 años no es cosa menor, ni mucho menos circunstancia que tiene que botarse al cesto de la indiferencia, bajo la premisa de que ha pasado tanto tiempo que finalmente es una de las situaciones que a nadie le importan, en un mundo de estrés y preocupación constante por la sintomatología de la actualidad.
Hace 50 años -para ser mas claros en el mes de abril de 1976 – quien esto escribe se graduó como licenciado en contaduría pública (con todo el plan de estudios aprobado, lo que no era cualquier cosa – en la Escuela de Contabilidad y Administración de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
¿El rector? Arturo Campos Román.
¿El padrino de generación? José Antonio Pérez Cruz.
¿La recepción? En el icónico Club de Leones, en lo que era, en ese entonces, un apartado lugar de nuestra ciudad.
¿Carnet musical? Los hermanos Meza, la banda del momento.
Mis compañeros de grupo depositaron en este columnista la inmerecida responsabilidad de emitir el discurso de graduación, que consistió en un mensaje corto, de solo 4 cuartillas, pero lleno de sentimiento. Afloró, a nombre de todos, el agradecimiento a Dios y a nuestros padres, por el cumplimiento de la meta; la amistad que nació entre todos y cada uno de nosotros; los deseos de éxito en los nuevos caminos y el reconocimiento a nuestra Universidad Autónoma de Sinaloa.
El rector Campos Román nos felicitó de manera sobria; habló de la caótica situación que vivía la UAS en aquellos tiempos y admitió que aunque la ECA producía material humano para el capitalismo, el socialismo representaba también una buena opción para el ejercicio de la profesión.
Y así.
Ya se fueron 50 años y también muchos de los integrantes de la generación 71-76, tanto que ha sido extremadamente difícil su localización por parte del compañero Heriberto Sánchez, quien se ha dado a esta tarea, no con los resultados proyectados; pero ya aparecerán para la celebración correspondiente. Algunos, prestigiados profesionales de la contabilidad y la administración; otros, empresarios exitosos, algunos no tanto; pero ya en terreno nos veremos por igual.
Y usted perdone por la impertinencia, amigo lector.
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A manera de colofón.
El contemporáneo Francisco Hernández -iniciamos prácticamente al mismo tiempo en el mundo de la comunicación – nos recuerda el aniversario luctuoso numero 26 de su señor padre, Ramón Hernández Rubio, toda una institución en el municipio de Guasave.
Don Ramón fungía como corresponsal de El Sol de Sinaloa en aquella ciudad, cuando comenzamos esta aventura en 1972.
Nos fuimos y volvimos y Ramón Hernández seguía ahí, como el diccionario del cuento.
Padre de familia, periodista, servidor público, hombre altamente apreciado por la comunidad, escribió el libro “Guasave, Historia de un Pueblo” y figura en la galería de los guasavenses ilustres, en el Palacio Municipal de aquella ciudad.
Nuestro recuerdo permanente.
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Y hasta aquí por hoy.
Ya nos fuimos.
Cuídense mucho y Dios los bendiga.
Ahora y siempre.
