= Vientos favorables al inicio del proceso
= Posible declaratoria de inocencia
= Y podría regresar a la gubernatura
= La decisión en manos de la presidenta
= Informe de CSP, el domingo 31 en CDMX
Jorge Luis Telles Salazar
-¿Qué sigue ahora alrededor del caso Rocha? – Me preguntó Pablo Cesar Espinoza, titular de la mesa del noticiero Alta Voz, que coordina desde la ciudad de Los Mochis y en la que también participan los analistas Francisco Chiquete y Alta Gracia González, de amplio reconocimiento por su profesionalismo, experiencia y objetividad.
El martes 26 de junio, el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya atendió, a primera hora, citatorio de la Procuraduría General de la República para comparecer ante su representación en Sinaloa, en calidad de “testigo” -se aclaró – y para ser “entrevistado” -también se ratificó – por la instancia correspondiente, respecto a las acusaciones en su contra por parte del departamento de justicia de los Estados Unidos; concretamente por el distrito sur de la ciudad de Nueva York.
Rocha está por cumplir un mes separado del cargo, responsabilidad en la que lo ha sustituido la señora Yeraldine Bonilla Valverde, quien se desempeñaba como secretaria general de gobierno, después de Enrique Inzunza Cazarez y Feliciano Castro Melendrez. La licencia concedida a Rocha por el Congreso del Estado fue superior a un mes, por eso se procedió a la figura de un interinato. De haber sido menor a los 30 días, el Legislativo debería haber nombrado a un encargado del despacho, situación que también hubiese recaído en la secretaria general de gobierno, por el llamado “ministerio de ley”.
Si la licencia autorizada a Rocha se prolonga por tiempo indefinido y no se vislumbra al mediano plazo una definición en su favor por el lado de los organismos responsables de justicia, entonces la cámara local de diputados deberá proceder al nombramiento de un gobernador sustituto (o gobernadora), que tendría que concluir el actual periodo constitucional que fenece el 31 de octubre del año entrante. Podría ser la misma Yeraldine o quien el congreso designe, en apego a sus facultades legales. En cualquier caso hay algo que a la señora Bonilla Valverde ya nadie podrá arrebatarle: es la primera mujer en gobernar el estado de Sinaloa.
Días atrás, en una supuesta entrevista concedida a un sitio de internet, Rocha Moya había externado su confianza en torno a una resolución jurídica a su favor, situación que lo habilitaría para regresar a la gubernatura del Estado, lo cual ocurriría -dicen que dijo, en tono tranquilo – en “cosa de un mes a lo sumo”. (La veracidad de esa entrevista estuvo en duda todo el tiempo.)
Era, por supuesto, una posibilidad.
Una posibilidad que desechan categóricamente sus rivales políticos -que ya rebasaron la barrera de adversarios – y que aterra a sus críticos, quienes defienden el argumento de que, bajo ninguna circunstancia ni condición, Rubén Rocha debe retornar a la titularidad del Poder Ejecutivo en nuestro Estado. Ya no solo por el nivel de las acusaciones en su contra por los Estados Unidos, sino por la terrible ofensiva mediática detonada a su alrededor, con señalamientos extendidos a su familia, a sus colaboradores más cercanos y a sus allegados en general.
Y sin embargo, esa posibilidad existe, quiérase que no. Por tan solo citarlo de ese modo, este columnista también ha sido objeto de denostaciones y comentarios mal intencionados; pero es una posibilidad real, jurídicamente aceptable, guste o no, que quede claro.
Por lo pronto, Rocha Moya ya atendió el primer citatorio girado por la Fiscalía General de la República, sin que hasta este momento se cuente con una mínima información al respecto, ni tampoco con sospechas fundadas de culpabilidad. A esto hay que agregarle las nuevas declaraciones de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de la República, en el sentido de que Rocha no está dentro del universo de las alertas rojas de la Interpol.
-Si estuviese tendría que investigarse y de resultar culpable girarse orden de aprehensión, para una eventual extradición; pero no está en tal situación – acotó García Harfuch en posicionamientos interpretados indistintamente en un sentido y en otro.
-¿Qué sigue entonces? – Vuelvo a la pregunta de Pablo Cesar Espinoza.
A mi juicio, la presunción de inocencia prevalece en el caso de Rubén Rocha (y de los involucrados que permanecen en territorio nacional) y este mes es tiempo que ha jugado en su favor. A diferencia de los primeros días después del terremoto, la situación comienza a percibirse de manera diferente, de tal modo que ya son menos (poco menos si quiere usted) quienes estaban dispuestos a apostar su resto por la extradición de Rocha a los Estados Unidos.
En mi particular punto de vista, vendrán, necesariamente, más comparecencias ante la Procuraduría General de la República, las suficientes para enriquecer las investigaciones y para dotar a la autoridad competente de los elementos necesarios para confeccionar su veredicto final, que podría resultar totalmente opuesto al del distrito del sur de Nueva York.
En concreto, un dictamen favorable al gobernador con licencia -que podría ser compartido o no con los otros acusados – que a lo mejor no cambiará ni percepción, ni puntos de vista, ni mucho menos criterios de los Estados Unidos; pero aquí eso representará expresamente la presunta inocencia de Rocha Moya y anulará la posibilidad de una extradición al vecino país del Norte.
De ser así, son válidas las posibilidades de un eventual regreso a la gubernatura de Sinaloa; pero la decisión ya no estará en sus manos, sino de otra persona: la que usted se imagina.
Así de sencillo.
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A propósito.
El próximo domingo 31 de mayo, a las 10: 00 horas y en las inmediaciones del monumento a la Revolución -allá en la ciudad de México -, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezará un acto alusivo a su segundo informe como titular del Poder Ejecutivo Federal en nuestro país. Esto es: cuatro meses antes de la fecha oficial.
En efecto, los presidentes de México rinden su informe el primero de septiembre, tal y como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos; pero dar y adelantar informes es una debilidad de los presidentes y gobernantes de la Cuarta Transformación.
Así aconteció con López Obrador: hasta cuatro informes por año.
Y ahora con Claudia Sheinbaum.
A este respecto, sin embargo, tiene que reconocerse que vivimos un momento político adecuado para esta clase de situaciones. Hay en el país muchos fierros en la lumbre y entre los mexicanos muchos deseos de escuchar a su presidenta.
Pendientes.
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Por cierto.
El informe de Claudia Sheinbaum se replicará ampliamente en las capitales de todos los estados de nuestro país.
Aquí, auxiliada por el equipo de especialistas en l…
