Por Antonio Velázquez Zárate
La serie en la etapa de cuartos de final entre los Pumas de la Universidad Autónoma de Sinaloa y el América, se vio envuelta, como se ha hecho costumbre, en abrir intensa polémica sobre decisiones arbitrales, en esta ocasión debido a los cuatro penaltis marcados a favor de las Águilas, cuyos aficionados, desde luego aplauden y, por lo contrario, los de los Pumas, desaprueban. Pero aún más, aficionados, críticos y desde luego el cuerpo técnico de los de Coapa, pese a ello, se quejaron del arbitraje porque desde su punto de vista, dos penas máximas mas no fueron señaladas.
Algunos cronistas de televisión se fueron con todo, especialmente con el trabajo de César Arturo Ramos Palazuelos, por lo marcado a favor y en contra del América, como de los Pumas, basados solo en las acciones y repeticiones tomadas por las cámaras, pero sobre todo de su criterio muy personal ipso facto, es decir al instante, sin darse tiempo de echarle una hojeada a las reglas de juego y su aplicación en diversos contextos.
Bueno, pues como ellos, también en lo personal tenemos el nuestro, pero con una diferencia: recurrimos a lo que dicen las reglas de juego y examinar una y otra vez, cuadro por cuadro específicamente tres jugadas: la anulación de una anotación del América, el penal marcado a su favor en tiempo agregado y finalmente una acción en el área penal de Pumas, en la que Nestor Araujo fue amonestado por tirarse un clavado al fingir una falta con la finalidad de que marcaran otro penal más.
Ahora, vayamos por partes.
En cuanto al fuera de lugar marcado a Sánchez, la regla XI dice lo siguiente: un jugador está en posición de fuera de juego si: está en la mitad del campo rival, y cualquier parte de su cabeza, cuerpo o pies está más cerca de la línea de meta rival que el balón y que el penúltimo adversario. Normalmente el “penúltimo adversario” es el último defensa de campo porque el portero suele ser el último rival.
También dice: no cuentan brazos ni manos del atacante ni del defensor porque con ellos no se puede jugar legalmente el balón.
Y Aquí lo interesante y clave para la anulación de la anotación, que, primero validada por Ramos Palazuelos, el VAR con su tecnología, tras revisar la jugada, la decisión fue cambiada.
Esto dice el reglamento.
Actualmente, si atacante y defensor están alineados, se considera habilitado, pero la regla habla del momento exacto en el que la posición es la que se juzga: justo cuando el compañero toca o juega el balón, no cuando el receptor lo recibe.
Aquí entra en acción el VAR el cual la FIFA y la IFAB implementaron para las revisiones recurriendo a las líneas virtuales (vectores), trazado corporal y tecnología semiautomática para para detectar: hombro, rodilla y pie.
Lo que no apreció el silbante sinaloense a simple vista, fue precisamente que la rodilla de Sánchez estaba milimétricamente adelantada. Son jugadas no solo difíciles de detectar, incluso para el juez de línea, pero no así por la tecnología. Nos guste o no. Palomita para el VAR y para Ramos, por aceptar lo detectado por la tecnología y no perder tiempo en acudir al televisor.
En fin, la regla XI tiene muchos “asegunes” más pero ahí lo dejamos porque se trata de juzgar solo la acción de ese juego.
En cuanto al penal marcado en tiempo de reposición, fallado por Henry Martín, de nuestro punto de vista no quedó duda porque nada tenía que hacer tan alto la pierna del jugador Puma.
Pero, veamos que dicen las reglas de juego.
Un penalti (tiro penal) se marca cuando un jugador comete una infracción castigada con tiro libre directo dentro de su propia área penal, mientras el balón está en juego. La regla está contemplada en la Regla 14 y relacionada con la Regla 12 de las Reglas de Juego de la International Football Association Board.
Se sanciona penal si ocurren estas condiciones: si el balón está en juego, si la infracción ocurre dentro del área penal del defensor, la falta es de las que se castigan con tiro libre directo, Ahora bien, ¿qué faltas generan un penal?
Patear o intentar patear por ejemplo una barrida imprudente que golpea al rival; zancadillear o intentar derribar, esto incluye: barridas, meter la pierna, obstrucción con contacto, también, saltar sobre un adversario, cargar violentamente empujones fuertes hombro con hombro ilegales, golpear o intentar golpear con mano, brazo, codo, cabeza así mismo: sujetar, Jalar la camiseta, brazo o cuerpo, muy común en tiros de esquina, también empujar con manos o cuerpo.
Y aquí viene lo bueno.
Entradas peligrosas cuando hay: imprudencia, temeridad y uso excesivo de fuerza jugador cae y usar brazo de apoyo natural. En el primer caso, bastará con el penal, pero sin tarjeta, en el segundo se le agrega una amarilla y en el tercero, una tarjeta roja. En el caso que nos compete, todo quedó en un tiro penal. El defensor de Pumas simplemente asumió el riesgo, no midió las consecuencias, cuando pudo recurrir a otro tipo de acción, como utilizar la cabeza.
Finalmente, sin gastar mucha tinta, lo de Nestor Araujo, fue un clavadazo, El entró a tratar de hacer dos cosas; por su estatura buscar un remate con la cabeza y buscar ese tipo de jugadas que le ameritaron la tarjeta amarilla. Simplemente espejeó, como se dicen el fútbol, sabía que tenía un defensor atrás y lo esperó en busca de recibir un “recargón” brusco en busca del penal, pero no hubo tal.
En el otro penal, Ramos Palazelos, en plena sincronía con el VAR, recurriendo al televisor porque se trató de una jugada de apreciación, correctamente apuntó al manchón de penalti. Sin duda la pelota pegó en el defensor de Pumas, sin intención si usted quiere, pero la regla dice que esos son penales
Para terminar: en cuanto al penal fallado por Henry Martín, en minutos agregados, sin duda que fue valiente de parte de Ramos Palazuelos. Queda la duda, de si siendo otro, se hubiera animado. Desde luego, el VAR silencioso actuó y avaló la marcación que sin titubear señaló el silbante sinaloense. Si la polémica se armó, fue debido a las dudas que sembraron los cronistas.
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