Por Antonio Velázquez Zárate
Más allá del drama vivido en dos de los cuatro juegos de la etapa semifinal de la Liga MX, resueltos al punto del infarto y de que el tema del arbitraje ocupó en esas mismas series comentarios centrales de aficionados y analistas, nos parece mucho más importante el detalle de lo mostrado por jugadores de las fuerzas básicas del Guadalajara, Pachuca y América, este último obligado por ausencias de elementos extranjeros y también mexicanos que por lesiones no estaban unos en condiciones de jugar y otros, recién regresaban de salir de ellas.
El título de esta entrega ¿lección aprendida?, nos parece a la medida de lo que el fútbol mexicano requiere para el futuro inmediato, a mediano y a largo plazo, para lograr mejorar el panorama para el próximo ciclo mundialista que abarca cuatro años con no pocos torneos internacionales antes de llegar al 2030.
De las Chivas Rayadas del Guadalajara, que más se puede decir, si filosofía basada en jugar como puros mexicanos, es mundialmente conocida; en épocas de vacas gordas, siempre se nutrió de sus fuerzas inferiores, ello dio pábulo para el mote del campeonísimo, hazaña que hasta estos días nadie ha podido igualar, menos cuando en la actualidad se juegan dos torneos por año, estrategia comercial que de lugar a que un equipo logre más campeonatos, mínimo dos por año.
Chivas, cuando fue adquirido por el señor Vergara, si bien para nada intentó cambiar de filosofía, cometió muchos errores, entre ellos, dar menos oportunidad a sus jóvenes o prestarlos o venderlos en cuanto empezaban a dar buenas cuentas, independientemente del constante cambió de técnicos, hasta que sostuvo un proceso que le dio un título precisamente ante Tigres. Al fallecer el papá de Omnilife, su hijo, Amaury, volvió a las bases del Guadalajara de antaño, contratando poco, pero con algunos cartuchos quemados obligando a recurrir a sus fuerzas básicas bajo un proyecto bien definido del que se requiere constancia y paciencia y cómo podemos ver, no fue necesario mucho tiempo para que rindiera frutos.
La cantera ha respondido incluso de una forma inesperada que le dará al equipo a la voz de ya, de convertirse permanentemente en base de la selección nacional. Ante Tigres, el equipo aprendió la lección del primer partido, no dejar su estilo de juego ofensivo, pero defensivamente mejorar su parado defensivo para no exponerse a los contragolpes de los Tigres, quienes, en el primer duelo, explotaron errores muy puntuales de los tapatíos, situación que ya no sucedió tan marcada en el segundo desafío, en el que Chivas le recetó una sonora lección de como balancear un equipo, para hacer daño sin recibir de ello.
Como se trata de ponderar el esfuerzo de los jóvenes, que podemos decir del Pachuca, un equipo apuntalado con extranjeros modestos, pero de peso, amalgamados con jóvenes de la cantera y si le seguimos, pues es turno del América, que ayer jugó hasta con 9 mexicanos, no sabemos si sus dueños se dieron cuenta de los ejemplos de Chivas y Tuzos y continuarán por la misma línea o volverán a sacar la chequera para buscar, a base de ello, seguir entre los mejores.
Las Águilas, en ambos juegos contra Pumas, nuestros respetos igual que a Chivas porque no muchos los dábamos por aniquilados, entre ellos quien esto escribe (hombre de poca fe). En el caso de los de Coapa, lo justo hubiese sido su calificación y para Pumas, un auténtico caso de su indolencia, (Falta de interés, esfuerzo o reacción, pereza, apatía o indiferencia ante algo que debería importar) que estuvo a punto de llevarlos al fracaso. Algunos, con toda la razón del mundo, también llamarían a su postura, exceso de confianza, pero eso en el deporte suele cobrar factura, mucho tiene que ver la respuesta del alto mando de buscar a tiempo una solución. La salida de su técnico, desgraciadamente, fue echarse para atrás, misma estrategia que los Tigres.
Va de nuevo: ¿lección aprendida? Ya lo veremos.
En fin, quedan temas pendientes, entre ellos el arbitraje. Mañana le seguimos.
Antoniovelazquez13@hotmail.com
