La Universidad Autónoma de Sinaloa busca superar su déficit estructural mediante un plan de austeridad y reingeniería financiera, sin afectar la calidad académica ni sus funciones sustantivas.
Culiacán, Sinaloa, 22 de diciembre de 2025.–La Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) enfrenta uno de los escenarios financieros más complejos de su historia reciente; sin embargo, la puesta en marcha de una Reingeniería Integral se perfila como la estrategia central para superar los desafíos rumbo a 2026 de manera propositiva, eficiente y austera, sin sacrificar los altos estándares de calidad académica.
Así lo expuso Elizabeth Castillo Cabrera, secretaria de Administración y Finanzas, quien explicó que la institución arrastró una fuerte carga financiera derivada del cierre del ejercicio 2024, ante la falta de recursos extraordinarios para cumplir con prestaciones laborales, lo que obligó a recurrir a un préstamo por 480 millones de pesos y a diferir algunos pagos. Esto, dijo, provocó que la UAS iniciara 2025 con compromisos financieros cercanos a los 811 millones de pesos.
Pese a este panorama, la funcionaria subrayó que la universidad mantuvo en operación plena sus funciones académicas, científicas, culturales, deportivas y de vinculación. Aseguró que la falta de recursos no ha sido motivo para reducir indicadores de calidad, al considerar que la educación representa una inversión y no un gasto.
De cara al próximo año, uno de los principales retos será atender el déficit del sistema de jubilaciones y pensiones, así como evitar la dependencia de recursos extraordinarios para el pago de prestaciones como aguinaldos. Para ello, anunció que en 2026 se implementará la Reingeniería Integral Universitaria, cuyo eje financiero busca transformar la gestión institucional y generar ahorros estimados en más de 3 mil millones de pesos en un periodo de cinco años.
Castillo Cabrera informó que la UAS contará en 2026 con un presupuesto aproximado de 8 mil 067 millones de pesos, integrado por aportaciones estatales y federales, con un incremento estatal cercano a los 150 millones de pesos. No obstante, reconoció que esta asignación no resuelve por completo los problemas estructurales.
Finalmente, advirtió que uno de los riesgos es la posible reducción de acceso al Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM), cuyas reglas para 2026 priorizan a universidades con finanzas sanas. Aun así, confió en que la reingeniería financiera y la reforma al sistema de pensiones permitirán mejorar gradualmente la situación económica de la institución, bajo una gestión responsable, transparente y alineada al plan de desarrollo encabezado por el rector Jesús Madueña Molina.
