Por Antonio Velázquez Zárate
Sobre el sistema de competencia del fútbol mexicano, la polémica desde siempre ha sido el pan de todos los días, en el balance general los comentarios son más negativos que positivos, empezando por el ahora llamado play in, que no es otra cosa sino un repechaje con distinto nombre y desde luego con otro formato. Esto les permite a equipos que terminaron del lugar 7 al 10 oportunidad de ser campeones.
Cuatro equipos han logrado la hazaña de ser campeones de la Liga MX tras clasificar desde la instancia de repechaje (o Play-In): Pachuca en invierno de 1999, Monarcas Morelia en invierno del año 2000, Guadalajara en la apertura del 2006, este en una final contra Toluca otro que vino del repechaje y Tigres en el de clausura del 2023. Pocos, en efecto, pero la probabilidad estará siempre latente.
Otra polémica, de igual manera siempre permanente, es la de realizar dos torneos al año y por lo tanto la mayoría de las ocasiones, dos campeones diferentes. Pumas, León, Atlas y América, son hasta hoy los únicos que han ganado los dos torneos semestrales y el derecho a jugar un devaluado-campeones muy devaluado. En estos cuatro casos hasta inventado porque para no dejar ir ese montón de billetes verdes, porque siempre se juega en Estados Unidos, han tenido que disputarlo con el campeón de dos torneos anteriores.
Eso, solo se da en nuestra llamada Liga MX.
Lo anterior lo apuntamos porque por lo menos, llegaron a la gran final, los dos primeros lugares del torneo regular, los Diablos Rojos del Toluca y los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Eso ya es ganancia para señalar que es un simple acto de justicia, que lo sería en grado mayor, si el campeón fuese el mejor del torneo tal y como se estila en casi todas las ligas del mundo.
La justificación, desde luego es lo económico, algo que otras ligas no lo requieren porque regularmente cada jornada tienen estadios llenos y otra forma de repartirse el botín equitativamente, entre otras cosas, que producen las televisoras. Aquí, propios y extraños hemos señalado en relación con la liguilla con los 8 finalistas que “empieza el verdadero torneo”, porque, efectivamente todos los equipos, espacialmente lo que tienen reales posibilidades de calificar, tratan de llegar en su punto, en su mejor momento para esta fase del torneo.
Regularmente siempre aparece por ahí algún llamado “caballo negro”, equipo sorpresa, pero en general, los de abajo, aquellos que califican de panzazo, se dan por bien servidos estar entre esos ocho. Todo este sistema de competencia, desde luego que tiene sus consecuencias, por ser torneos cortos, la urgencia de sumar puntos lleva a espectáculos deplorables, los técnicos no tienen tiempo para recuperar lo no sumado y con ello, darles menos oportunidad a los jugadores jóvenes, con sus honrosas excepciones.
Mañana y el domingo, cuente usted cuantos mexicanos serán titulares y luego cuantos tendrán oportunidad de ingresar de cambio. Será en ambos casos, los menos.
¿Favorito?, muy nivelada la final, pero aun sin Vega, por lo menos en el primer juego, vemos a un Toluca mucho más maduro como equipo. ¿Quién es su favorito, estimados lectores?
Antoniovelázquez13@hotmail.com
