Por Antonio Velázquez Zárate
Durante el encuentro entre México y Costa Rica, concretamente en la recta final del partido, Santiago Jiménez, anotó un auténtico golazo, que de momento hizo estallar el estadio de las Vegas, repleto a su máxima capacidad. La jugada final fue producto de una desviación de la defensa tica, situación que levantó inmediatamente la polémica, cuando en primera instancia se dio por bueno la anotación, pero después de ser escudriñada por el VAR, el juez central lo invalidó. El gozo al pozo.
Pero ¿qué señala el reglamento válido para la 2025-2026 de la FIFA?
Para no dejar dudas y porque ya lo tenemos en nuestras manos, aquí les va lo que señala la Regla XI del fuera de juego, en el segundo inciso:
Infracción por fuera de juego: únicamente se sancionará a un jugador en posición de fuera de juego en el momento en que el balón toca o es jugado por un compañero de equipo si llega a participar en el juego de forma activa de una de las siguientes maneras:
• interfiriendo en el juego, al jugar o tocar un balón pasado o tocado por un compañero.
• interfiriendo en el juego de un adversario de una de las siguientes maneras: *Se tendrá en cuenta el primer punto de contacto en el momento de «jugar» o «tocar» el balón; sin embargo, cuando el guardameta lance el balón con la mano, se usará el último punto de contacto.
• impidiendo que juegue o pueda jugar el balón, al obstruir claramente el campo visual del adversario; • disputándole el balón.
• intentando jugar claramente un balón cercano mediante una acción que tenga un impacto en un adversario
• realizar una acción que afecte claramente a la posibilidad de un adversario de jugar el balón; o bien: • sacando ventaja de dicha posición al jugar el balón o interferir en el juego de un adversario cuando el balón
Aquí viene lo bueno, la respuesta fiel para terminar con la polémica:
• CUANDO HAYA SIDO DESVIADO O HAYA REBOTADO EN UN POSTE, EN EL TRAVESAÑO, EN UN MIEMBRO DEL EQUIPO ARBITRAL O EN UN ADVERSARIO
Más claro ni las aguas termales de Imala
La regla del fuera de juego, es la más importante, a nuestro juicio de las 17 escritas en el reglamento. La historiade esta regla, misma que rescatamos en pasadas entregas, no está demás refrescar la memoria a nuestros lectores, cómo, cuándo donde y porque, nació la Regla XI tomada de la fuente de Digital Nacional.
En los comienzos del fútbol, el fuera de juego no existía. Aquello dio lugar a pintorescas situaciones, así que se decidió crear una norma que podría asemejarse a lo que es hoy día el fuera de juego. Pero fue entonces cuando el futbolista Billy McCracken, nacido en Belfast en 1883 y que en 1904 firma por el Newcastle United, convirtió una regla que en principio perjudicaba a los defensas, en una ventaja para su equipo. Tanto, que obligó a la FIFA a reunirse y dar lugar a lo que hoy conocemos como el fuera de juego.
Desde finales del siglo XIX, la norma del fuera de juego indicaba que «un jugador está en fuera de juego si en el momento en el que recibe el balón o éste llega a su altura, entre él y la portería contraria hay menos de tres jugadores de equipo». Es decir, dos defensas y el portero. En aquellos momentos, la táctica más extendida en Inglaterra era el 2-3-5, aunque había equipos que jugaban con tres zagueros.
Al bueno de McCracken, que formaba siempre pareja con Frank Hudsperth, se le ocurrió que si para que el atacante adversario cayera en fuera de juego bastaba con que sólo se quedara un defensa atrasado, lo suyo era dar siempre unos pasos adelante. Una idea tan brillante como sencilla; pero a nadie se le había ocurrido antes.
Así que comenzó a ser una constante en el Newcastle que, ante los ataques del equipo rival, McCracken avisara a su compañero de defensa, y se situara por delante de él, y por detrás del delantero de turno. De manera arcaica, lo que hoy se denomina «tirar el fuera de juego». Y siempre les salía bien. Tanto, que a partir de esa estrategia el Newcastle ganó tres ligas entre 1905 y 1909, además de una FA Cup –entonces casi tan importante como la liga- en 1910.
Perfecta, pero aburrida. Los equipos no encontraban la manera de resolverla, y el público se impacientaba ante tanta interrupción. Tal era la situación, que los conjuntos rivales, lejos de buscar cómo solucionar el entramado, decidieron copiarlo. Y así, pocos años después de la genial idea de McCracken, toda Inglaterra jugaba igual. El aburrimiento era descomunal.
Tanto, que después de años de deliberación, se aprovechó la retirada de Billy McCracken de los terrenos de juego, en 1925, para cambiar la normativa de nuevo a una casi idéntica a la actual: «un jugador se halla en fuera de juego si se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario».
Nos vemos mañana
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