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Por Antonio Velázquez Zárate
Justo cuando decidimos retornar a este espacio, luego de terminar un trabajo de investigación que por encargo realizamos ajeno totalmente al deporte, a petición de una organización civil, nos llegó la noticia a la que, no por esperada, a todos nos consternó: el fallecimiento de un fenómeno del deporte universal Fernando “Toro” Valenzuela, sonorense que puso muy alto el nombre de México.
Conversando ayer entre familia sobre esta terrible noticia, les comenté que gente de las generaciones de los años 50,60,70 y 80, tuvimos el privilegio de que nadie nos contara las hazañas de los más grandes deportistas a nivel mundial, entre los que se cuentan a Hugo Sánchez, Julio César Chávez y Fernando Valenzuela. Efectivamente, porque fuimos testigos de sus hazañas, como se dice por ahí, en vivo y a todo color, hazañas que han pasado hacia otras generaciones de boca en boca y desde luego a través de los diversos medios de comunicación.
Pero no es lo mismo, estar sentados frente a la radio o a la televisión, para escuchar ver las acciones en el momento mismo de los hechos, a que le “cuenten” sus historias, una vez que los astros pasaron al retiro y que sus nombres y hazañas con el paso de los años vayan quedando solo en la memoria de quienes fuimos testigos en vivo de sus hazañas.
Fuimos pues muchos los afortunados de vivir la llamada Fernandomanía, un hecho que en las grandes ligas no se ha vuelto a dar bajo ninguna circunstancia, aun cuando en tiempos actuales un japones que brilla con los Dodgers, aparentemente va por el mismo camino, solo que hay un pequeño gran detalle para que llegue a la altura de la “manía”: en tiempos de Valenzuela, actuales y futuros, serán más los mexicanos que radican en Estados Unidos, que japoneses, amén de que entre ese país y México, solo nos divide una larga frontera de poco más de 3 mil kilómetros.
Al que esto escribe, futbolista de hueso colorado, no le es indiferente el beisbol, fue de lo primero que escribí cuando ingresé a El Sol de Sinaloa en 1970, pero desde antes en la ciudad de México, mi asistencia al llamado parque Delta y luego Seguro Social, de la mano de mi padre, nos tocó ver muchos clásicos, entre los Diablos Rojos y los Tigres. Recordamos a jugadores como “Natas” García, Al Pinkston, Ramón “Diablo” Montoya, Héctor Espino, Panchillo Ramírez Conde, el rey de la bola de nudillos y muchos otros, pero definitivamente, el fútbol fue un fuerte imán para lo que vino en mí futuro.
En el caso de Valenzuela, cuando surgió a la fama, el balompié pasó a segundo término cada vez que subía a la lomita de los disparos, su fama sin duda compitió con la de Hugo Sánchez y Julio César Chávez, la llamada trilogía de los tres más grandes deportistas en la historia de nuestro país. La pregunta en familia pidiendo mi opinión me puso en un predicamento. Abuelo, ¿para ti quien fue mejor?
“Cada uno en su deporte fue mejor, fueron diferentes disciplinas, pero si agregamos otros temas, creo que Valenzuela, sin duda los supera”, dije y expliqué: “Hugo, no se bajó nunca de su pedestal, siempre fue soberbio y la gente lo identificó hasta la fecha como el “yo-yo”, le faltó pues humildad; en cuanto a Chávez, aun cuando recapacitó a tiempo, dejó en el camino una mancha, mientras que Valenzuela, amén de sus grandes hazañas deportivas, jamás dejó de ser sencillo y humilde ni se vio envuelto en escándalos, fue un ejemplo de ejemplos, así se sencillo”.
Fernando Valenzuela, para siempre.
Nos vemos mañana
Antoniovelazquez13hotmail.com
