90 Minutos
Por Antonio Velázquez Zárate
Los amigos más cercanos, los que estuvieron en todo momento al tanto de las necesidades de Alejandro “charol López, meses atrás me comentaron sobre la precaria salud de el exárbitro, a quien vimos por última ocasión En el teatro MIA, aun de buen talante y como siempre de un excelente humor, como era su característica. Uno de sus compañeros nos puso al tanto de los males que lo aquejaban y nos dio a entender que, por la gravedad de su situación, aunada a su avanzada edad, 82 años, en cualquier momento sucedería lo peor.
No es la primera ocasión, ni tampoco la última en la que, aun esperando un fatal desenlace, no dejamos de impactarnos por la partida de una persona que ha trascendido, en este caso en el ambiente futbolero. “Charol” López, es uno de ellos, se trata de un ícono del arbitraje, de una leyenda, sobre la cual se pueden narrar infinidad de anécdotas, algunas apegadas a la realidad, otras no tanto y unas más modificadas, al modo de las llamadas “ocurrencias”, que dan paso a la leyenda.
En lo personal lo conocí en la década de los años 70´s cuando inicié a laborar en El Sol de Sinaloa y tenía a mi cargo absolutamente todo lo relacionado con el balompié. Me tocó vivir con él dos caras, como cronista apuntando en mis escritos su labor como silbante, pero también como jugador. Afortunadamente, jamás tuvimos desencuentros, es decir, fue respetuoso con nuestra labor, aun cuando en ocasiones no estuvo de acuerdo con nuestras apreciaciones y como jugador, jamás vimos ni siquiera la tarjeta amarilla.
Bueno, en realidad en una ocasión, de tantas pláticas que tuvimos me comentó: “no lo digo por ti, lo señalo en lo general; los cronistas deportivos deberían de ponerse a estudiar las reglas, porque hay “mijito”, escriben cada barbaridad”. Jamás se me olvidará porque en conversación posterior con Aniceto Carrillo (QEPD), al comentarle lo dicho por Alejandro, me regaló dos libros, uno con el contenido del reglamento y el otro de su cosecha, en el que abundaba con ejemplos sobre las reglas, las faltas e incorrecciones. Es decir, me di por aludido, así es que traté de ponerme al tanto.
De las no pocas manifestaciones por el fallecimiento de Alejandro, nos quedamos con la enviada por Víctor Mendoza Landeros: “lo acuerdo con gran aprecio, como árbitro supo aguantar muchos duros embates de jugadores, técnicos y patrocinadores, porque ser juez no era, ni es, ni será jamás una tarea sencilla; igual, lo observé en numerosas ocasiones como voleibolista. A mi juicio, las dos cosas las hacía bien. Guardo una impresión grata de él, era una excelente persona”.
Por su parte, Antonio Carrillo manifiesta agradeciendo las manifestaciones de cariño para con el “Charol”: “y que corra el balón de la alegría”…..”allá en el cielo no existe la falta, por lo tanto el único árbitro es Dios….los árbitros asistentes, solo se aproximan a Dios” y termina señalando: “perdón si no supimos entenderte”.
Y así por el estilo, fue la lluvia de manifestaciones de propios y extraños por el fallecimiento del famoso “Charol” López, quien años atrás sufriera la pérdida trágica de su inseparable amigo y también árbitro Jesús Guadarrama.
“Charol López, oriundo de esta ciudad capital, inició su carrera como silbante en la década de los años 70´s bajo la batuta del colegio que dirigía Pablo Ordorica García. Para Alejandro, el arbitraje fue todo para él, pero también se dio a la tarea de incursionar en otras facetas del deporte, entre ellas el voleibol. Laboró muchos años en una dependencia federal, pero jamás pudo lograr una base, situación que sin duda alguna fue un duro golpe, porque una vez fuera de esa dependencia y ya retirado del arbitraje, pasó serios apuros económicos, como hasta la fecha antes de fallecer. Alejandro, se capacitó en la Escuela Nacional de Directores Técnicos de la Federación Mexicana de Fútbol, tiene pues como se dice en el medio futbolero anillo y título, aso es que durante un tiempo tuvo a su cargo equipos infantiles.
Incursionó en el arbitraje profesional en la tercera división en 1985, emigró un tiempo a Tepic, Nayarit, para incorporarse al colegio de árbitros profesional, en donde tuvo la oportunidad de dirigir encuentros de la entonces llamada segunda división, que era de ascenso. Con el paso del tiempo obtuvo el título de instructor, avalado por los altos mandos del arbitraje de la Femexfut. Ni que decir de los muchos juegos que arbitró en estatales y nacionales del sector aficionado.
En unos de tantos correos recibidos nos comentan el porque gente como él no tiene cabida en El Salón de la Fama. Bueno, por lo pronto, ya para que, esto es en vida, pero claro que tienen cabida, pero nunca nadie dijo “esta boca es mía”, empezando por las más altas autoridades futbolísticas, las ligas y los propios árbitros.
Lamentable pues su partida, pero ya era irremediable.,
Nos vemos mañana
Antoniovelazquez13@hotmail.com
