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Columna 90 Minutos
Por Antonio Velázquez Zárate
“México, creo en ti como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, y sin embargo ríes demasiado, acaso porque sabes que la risa es la envoltura de un dolor callado”. Se trata, estimados lectores del primer párrafo del bello poema “Credo” de Ricardo López Méndez, popularmente conocido como México Creo en Ti, mismo que en la primaria de antes prácticamente nos obligaban a memorizarlo. Unos podíamos otros no. En el título lo escribo con interrogaciones porque parafraseando esa primera parte, transportándola al fútbol, no puede ser de otra manera.
Los cronistas de televisión mis respetos porque no dejan su papel encomendado obligatoriamente de tratar de motivar a los aficionados para que crean en que la posibilidad de un milagro hoy ante Arabia. Y tienen razón, las matemáticas nos dicen que el equipo nacional tiene en sus propias manos seguir o no en el mundial. No vamos a entrar en la cuestión de los números, todos sabemos que se necesita para que el equipo logre continuar su larga racha de calificar a la etapa de octavos de final que en automático lo colocarían entre los 16 mejores de este mundial.
A la pregunta ¿creo en ti? Para nadie es un secreto que los aficionados, la respuesta es no, pero curiosamente quisiéramos que una vez más, porque ya ha ocurrido, que de último momento saltemos la primera barrera, pero luego de ver su desempeño, por lo menos en lo que a mí respecta, me invade el pesimismo, no solo por cómo se desenvuelven los árabes, quienes a su vez también saben que pueden quedar fuera de la justa; el problema radica el accionar del equipo nacional de México.
El combinado mexicano es un fiel reflejo de los muchos errores que la gente de pantalón largo ha cometido, no solo se trata del técnico Martino, cuya capacidad está fuera de duda, más allá de su parte de responsabilidad, también la actitud de los jugadores tiene mucho que ver y sin lugar a duda envuelto todo esto en tantos intereses creados dentro del seno de la propia federación.
Nos preguntamos ¿qué a sido de esas generaciones que ganaron campeonatos y subcampeonatos mundiales en categorías menores? La mayoría se quedaron en el camino porque en casi todos los casos no les brindaron la oportunidad en sus equipos, nos sobran dedos de las manos para contar a quienes sí lograron despegar y triunfar. Hoy, como dice el poema México huele a tragedia en el aspecto futbolístico, cierto se trata solo de un deporte, así es que, pasada la tragedia, como en muchos otros pasajes, los directivos “tomarán medidas radicales”, pero de la boca hacia adentro. Continuarán con los negocios entre promotores y otros intermediarios, contratando muchos extranjeros mediocres en lugar de pagar el precio de darle oportunidad a los jóvenes mexicanos. Increíble que a estas alturas no se cuenten con alternativas reales, por ejemplo, de centros delanteros suficientes surgidos de fuerzas básicas.
Mire usted, en las redes sociales, nos ha llegado una carretada de opiniones de todo tipo, unas congruentes, respetuosas, bien analizadas y pensadas, otras más bien transcritas por el coraje y que llegan a extremos fuera de la realidad. Las respetamos por igual, pero en general pocos, muy pocos creemos en ese milagro, pero todos quisiéramos equivocarnos.
El equipo nacional tendrá que arriesgar en serio desde el silbatazo inicial, se tendrá que exponer a los veloces contragolpes árabes y echándole un ojo al duelo entre Polonia y Argentina. Y sí, nuevamente el país se paralizará unas horas. Escuelas y centros de trabajo, como ha sucedido en los juegos anteriores, dejarán sus tareas para ver el partido, con la esperanza de ser testigos de un milagro como el que se dio en la pasada edición de la copa del mundo. Es muy similar, pero por las circunstancias, esta vez parece una misión imposible. México: ¿creo en ti?
Nos vemos mañana
Antoniovelazquez13@hotmail.com
