Columna 90 Minutos
Por Antonio Velázquez Zárate
Por los números, solo por eso, las apuestas regularmente señalan favoritos a quienes las matemáticas les favorecen, en el caso de la liguilla del torneo de apertura de la Liga MX, la lógica indica que el América, Monterrey, Santos y Pachuca, deben ser considerados como los favoritos para avanzar a la etapa de semifinales, sin embargo, las cifras solo sirven a la hora de la verdad, únicamente para eso, porque a la hora buena historias pasadas nos dicen y hablan de sorpresas y caballos negros.
Hemos escuchado y leído que han marcado como caballo negro a los cementeros, pero nos parece que como en las últimas liguillas, es al Puebla al que se le debe de endilgar tal adjetivo. Nuestra apreciación está basada en los planteles, porque mientras el Cruz Azul en cuanto a nombres y contrataciones, aparentemente cuenta con mejores argumentos, los siempre modestos camoteros, debemos incluso tomar en cuenta la banca de ambos, no tiene comparación la de los cementeros con la de los poblanos.
Esta tarde a partir de las 18 horas, los ahijados de Televisa, se meterán al estadio de la llamada Angelópolis, para medirse precisamente al Puebla, del milagroso Larcamón, cuyos pupilos a base de muchos empates, pero de algunos triunfos muy importantes, lograron sumar 22 unidades, 16 menos que el líder de la competencia, el América. Los poblanos integran un equipo tácticamente muy ordenado, poco se salen de su esquema, pero ahora se trata de la liguilla en la que, para empezar, al pisar la grama de su estadio, ya estarán en desventaja porque el empate global, en automático le daría el pase a los cremas.
Ya hemos comentado que los pupilos del señor Ortiz, no solo terminaron en la cima, sino esta vez jugando un fútbol muy atractivo, para algunos en los últimos juegos mostraron determinados desajustes, pero en lo personal, nos parece que dosificaron sus piernas y guardaron lo mejor para esta etapa. Lo hemos comentado hasta el cansancio: a esta hay que llegar en la cúspide del mejor estado físico, táctico y mental. Es aquí donde muchas ocasiones los de abajo suelen sacar lo guardado, el Puebla, desde luego no se saldrá de su scrip, defenderse muy bien, copar la media cancha y aprovechar los contragolpes sabiendo que, si en algo el América podría tener fallas, es en su zaga. Nos quedamos con el América, pero por ahí cabe la posibilidad de un empate.
Más tarde, a las 8 de la noche en el estadio Azteca un Cruz Azul con demasiadas dudas, recibirá al poderoso Monterrey, que en calidad de visitante no suele ser tan efectivo como en casa, pero en la liguilla vemos la posibilidad de que muestre otra cara y que desde el primer silbatazo se vaya con todo por los cementeros, quienes no terminan de convencernos porque su transitar hasta llegar a esta instancia ha sido de altas y bajas muy mercadas. Nos consta que por esfuerzo no ha quedado, por entrega y mucha voluntad, pero como que sus circuitos no terminan de conectarse del todo. Los cementeros deben de aprovechar la localía porque en tierras regias, será difícil que salgan con vida. Monterrey, no solo tiene, desde nuestro punto de vista, mejores individualidades, sino que ha venido a más como equipo y, además, cuenta con jugadores de refresco que serían titulares en cualquier otro conjunto. Nos quedamos con el Monterrey, pero aquí también para nada descartamos otro empate, que repetimos, sería fatal para los cementeros.
Ojalá que haya buen espectáculo, que los arbitrajes y el VAR no se noten, para ello lo primero es desear que los jugadores se dediquen a lo suyo, si lo hacen, el arbitraje no entrará a la polémica. La semana pasada fuimos testigos por medio de la televisión de un hecho que jamás nos había toca ver: César Arturo Ramos, amonestó en una sola acción a tres jugadores del Puebla, por airadas reclamaciones, que sirva se lección para todos los actores. Entre esta actitud y la simulación, dificultan muchos el trabajo de los hombres del silbato.
Por cierto, dejamos para el cierre de hoy la polémica jugada e la que César Ramos, no marcó lo que para muchos era un penal en favor de Tigres, cuando un defensor del Necaxa, tropezó al trabar su pie con el pasto y empujó a Córdoba. En primer lugar, este último ya no tenía la posibilidad de jugar la pelota, como tampoco Peña. Córdoba simple y sencillamente se quedó parado, aparentemente sin posibilidad de evitar el choque. Nos parece una jugada similar a la que no se marca mano, cuando la pelota viene precedida de un rebote en alguna otra zona del cuerpo del jugador que no puede evitar el contacto. Para llegar a esta conclusión vimos la acción una y otra vez y no nos quedó al final la menor duda que César Arturo, estuvo en lo correcto.
Nos vemos mañana
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