Columna 90 Minutos
Por Antonio Velázquez Zárate
En la historia de la humanidad existe una frase que le queda como anillo al dedo al fútbol mexicano. Cuantas ocasiones no hemos escuchado la frase “llegó para quedarse”, que se dice cuando aparece una novedad que creemos pasará de moda, pero con el paso del tiempo, resulta que no es así. Lo que creímos que era pasajero se vuelve costumbre perene, para bien o para mal.
Seguro que es que nuestros lectores han de estar pensando, tratándose de fútbol en varios temas muy propios del balompié mexicano. Y si, los hay y varios, entre ellos el del controvertido repechaje, que le da vida a ocho de 12 equipos que continúan en la batalla, cuatro de ellos pasan directamente a la más aún famosa liguilla, en espera de los otros cuatro para completar el cuadro tradicional de ese octagonal, que, como la liguilla, es a eliminatoria directa, con la diferencia de que en el repechaje es a un solo juego a efectuarse en casa del mejor ubicado en la tabla y en la liguilla es en casa y de visita.
Años atrás el sistema de competencia era muy diferente, el más antiguo cuando el campeón era el que al concluir las dos vueltas sumaba más puntos. Desde nuestro punto de vista sin duda alguna el más justo de todos, por algo las mejores ligas del planeta, ni por asomo han pensado en otros sistemas de competencia, pero por estos lares, es otra cosa, porque si bien es cierto que como lo apuntamos ayer, el fútbol profesional debe verse como negocio y por lo tanto buscar las estrategias comerciales para que se logre ese objetivo, también es verdad que se les ha pasado la mano.
Luego vino aquella famosa idea que no llegó para quedarse: la integración de grupos para que calificaran los dos primeros de cada uno a una liguilla de ocho. Más que injusto, porque había equipos que obteniendo más puntos que segundos lugares en otros pelotones, solo alcanzaban el tercero del suyo. Ahí nació lo de la mentada tabla general, a la que indebidamente se le continúa mencionado de esa manera, porque ya no existen tablas parciales por grupos, sino una tabla única.
En tiempos actuales, espacialmente a causa de la pandemia, la economía de los equipos se vio seriamente afectada. Todo se paralizó con las consecuencias económicas de todos conocida. Primero se suprimió el ascenso y descenso y se acordó un castigo económico para los tres últimos lugares de la Liga MX cuyo monto supuestamente sería canalizado para apoyar a los clubes de la liga de expansión, esta última palabra se puede interpretar de varias maneras, entre ellas de fomentar la apertura de plazas en esta categoría o bien en la de primera división. Por lo pronto ni una cosa ni la otra.
Cuando las acciones se reanudaron sin público, los dueños del balón sugirieron un novedoso sistema de competencia para resarcir las pérdidas ocasionas por la pandemia. El sistema, según se dijo, sería pasajero, pero hasta hoy nada, tal parece que llegó para quedarse. Usted ya lo conoce: califican 4 equipos directo a la liguilla, no 8 como antes, pero a cambio de ello del cuarto a decimoprimer lugar, 8 equipos pues, jugarían una eliminatoria a un solo juego y los 4 ganadores completarían los 8 de la liguilla. Solo 6 de 18 se irían a descansar. ¡Acordado!
Así, por ejemplo, Necaxa o Ciudad Juárez con 19 unidades, tendrán oportunidad de continuar vivos y hasta de ser campeones, cuando el líder del torneo regular, América, sumó 20 puntos más que rayos y fronterizos. Más de un lector podrá argumentar que los de arriba no deben quejarse ni sorprenderse porque fue bajo la aceptación general y tienen razón, sin embargo, lo digo a título personal, esto no es para mejorar el fútbol mexicano, sino para exprimir a los aficionados y patrocinadores y desde luego darle a ganar más a las televisoras. Nosotros los aficionados, nada podemos hacer y desde luego, estaremos pegados al televisor. Fútbol, es fútbol, aunque lo que acuerdan los de pantalón largo, continúen con tantos errores que se pueden reflejar al fin de todo con la injusticia deportiva.
Nos vemos mañana
Antoniovelazquez13@hotmail.com
